Mohamed Morsi es el primer presidente islamista y civil de Egipto en 60 años

Una simpatizante del candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, sujeta un cartel electoral en la plaza Tahrir, tras saber el resultado de las elecciones presidenciales en El Cairo, Egipto.
Una simpatizante del candidato de los Hermanos Musulmanes, Mohamed Morsi, sujeta un cartel electoral en la plaza Tahrir, tras saber el resultado de las elecciones presidenciales en El Cairo, Egipto.
Julien Warnand / EFE

El islamista Mohamed Morsi, candidato de los Hermanos Musulmanes, ha sido proclamado este domingo vencedor de las elecciones presidenciales en Egipto por la Comisión Electoral Suprema, convirtiéndose en el primer presidente civil elegido en el país en los últimos 60 años.

Tras conocerse su victoria, Morsi ha renunciado a su militancia en los Hermanos Musulmanes, como había prometido que haría si ganaba. El Partido Libertad y Justicia (PLJ), afín al grupo islamista de los Hermanos Musulmanes y presidido por Morsi, anunció en Twitter que este deja de ser miembro de la esa hermandad.

"Es el momento de la unidad y de trabajar duro para enfrentar los desafíos futuros", señaló el grupo islamista antes de señalar que Morsi ya ha iniciado "conversaciones para formar un equipo presidencial y un nuevo Gobierno que representará de verdad el Egipto post revolucionario".

El presidente de la comisión, Faruq Sultán, anunció en una rueda de prensa que Morsi obtuvo 13.230.131 votos (un 51,73%) frente a los 12.347.380 votos (un 48,27%) conseguidos por su rival, el general retirado Ahmed Shafiq, en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales egipcias, celebrada los pasados 16 y 17 de junio.

La victoria de Morsi le convierte en el primer presidente de Egipto tras la caída en febrero de 2011 de Hosni Mubarak, y lleva a los Hermanos Musulmanes a la Presidencia por primera vez en sus 84 años de historia, la mayoría de los de los cuales han transcurrido en la ilegalidad. Tanto Morsi como Shafiq habían proclamado a lo largo de esta semana su victoria, de acuerdo a los datos de los que disponían sus respectivos equipos.

Sultán también reveló que la participación en la segunda vuelta de las presidenciales, celebradas los pasados 16 y 17 de junio, fue de 26.420.763, un 51,85% de los casi 51 millones de egipcios convocados a las urnas.

El presidente de la Comisión Electoral destacó, igualmente, que revisaron impugnaciones a los resultados en solo un centenar de mesas electorales de las más de 13.000 en las que los egipcios pudieron depositar su voto. La decisión de la Comisión Electoral no puede ser impugnada ni apelada por los candidatos, al ser la última instancia responsable de los comicios.

El anuncio de los resultados estaba previsto para el pasado jueves, pero la comisión lo pospuso con el argumento de que necesitaba más tiempo para estudiar las impugnaciones presentadas.

"Seré el presidente de todos los egipcios"

Morsi dijo, poco después de conocerse el resultado, que será "el presidente de todos los egipcios" y aseguró que su país mantendrá todos sus acuerdos internacionales, en su primer discurso a la nación tras proclamarse vencedor de los comicios presidenciales.

Morsi apeló a la unidad de todos sus ciudadanos e insistió en que no hará distinciones entre "musulmanes y cristianos, hombres y mujeres", ya que considera que "todos son iguales ante la ley". "Os digo a todos: seré el presidente de todos los egipcios. Nadie será discriminado, y no se harán diferencias entre la gente salvo por su respeto a la Constitución y a la ley", dijo.

"La unidad nacional es la única salida a esta etapa para llegar al renacimiento de Egipto, haciendo uso de todos los recursos que tenemos", agregó.

En una alocución de marcado carácter conciliador, Morsi se comprometió a proteger a la institución de las Fuerzas Armadas ("a la que aprecio y quiero"), saludó a la Policía y a los Servicios Secretos, y aseguró que trabajará para hacer de la Justicia "un tercer poder, independiente del Ejecutivo".

En este sentido, Estados Unidos, aliado de Egipto e importante fuente de ayuda militar a El Cairo, pidió a Morsi " que avance en este momento histórico hacia la unidad teniendo en cuenta a todos las partes en la formación de un nuevo gobierno", sin olvidar el respeto a las minorías religiosas, como los coptos.

La Casa Blanca felicitó al islamista Morsi  y confió que formará un gobierno "basado en el respeto mutuo", al tiempo que subrayó el hito democrático logrado por el pueblo egipcio.

El presidente estadounidense telefoneó esta tarde personalmente e Morsi para felicitarle por su victoria y le recordó "que EE UU seguirá apoyando la transición a la democracia en Egipto y estará al lado del pueblo egipcio para que se cumplan las promesas de la revolución".

Resultados "en una atmósfera de tensión"

"Esperaba que los resultados se anunciasen en un ambiente festivo, pero desafortunadamente ha llegado el día en una atmósfera de tensión, reflejo del ambiente en que la Comisión Electoral ha trabajado durante cuatro meses", dijo Sultán, presidente de la comisión.

El magistrado insistió en defender el trabajo de la Junta Electoral y aseguró que los comicios se han celebrado de manera democrática, bajo supervisión judicial total y el seguimiento de ONG locales, además de una amplia cobertura de los medios de comunicación.

Aún así, criticó "las campañas que han puesto en duda el trabajo de la comisión" y afirmó haberse visto sorprendido por "las dudas sobre una falsificación de los resultados". Sultán también quiso subrayar que, en su opinión, éstas son "las primeras elecciones que expresan de manera verdadera la voluntad del pueblo" egipcio.

Tahrir estalla en celebraciones

En cuanto se ha dado a conocer este resultado, la plaza de Tahrir en El Cairo, que reunía a decenas de miles de seguidores de Morsi, ha estallado en gritos de alegría, acompañados por las bengalas, para celebrar la victoria de su candidato.

Además, durante toda la semana se han manifestado y acampado en la plaza en protesta desde el pasado martes por las últimas decisiones de la Junta Militar de disolver el Parlamento y emitir unas enmiendas constitucionales para reservarse ciertas competencias.

El rival de Morsi, Ahmed Shafiq era la firme apuesta de la Junta Militar que ostentaba el poder de forma provisional. Antes de conocerse la victoria oficial de los islamistas, la Junta Militar decidió modificar la Declaración Constitucional transitoria: ostentará un poder legislativo "limitado" hasta que se forme un nuevo Parlamento, y la última palabra sobre las leyes la tendrá el nuevo presidente, que mantiene el poder ejecutivo.

De este modo, la Junta Militar se reserva el poder legislativo para poder seguir controlando (en parte) el país. Teniendo este poder, los militares controlan también la comisión parlamentaria encargada de redactar una nueva Constitución para Egipto, donde se detallarán tanto el papel del nuevo presidente como el de las Fuerzas Armadas.

La Junta Militar felicita a Morsi

El mariscal Husein Tantaui, jefe de la Junta Militar que dirige Egipto desde el derrocamiento del presidente Hosni Mubarak, felicitó al islamista Mohamed Morsi por su victoria en las elecciones presidenciales egipcias, anunció este domingo la televisión estatal egipcia.

La Junta Militar ha manifestado en reiteradas ocasiones que traspasará el poder ejecutivo al nuevo presidente salido de las urnas antes del próximo 30 de junio, aunque en la última semana ha mantenido un tenso pulso con los Hermanos Musulmanes.

El pasado viernes, la Junta Militar lanzó serias advertencias a los Hermanos Musulmanes para que acaten las decisiones de la Justicia, como la disolución del Parlamento, y no siembren la "división" en el país, mientras los islamistas respondieron sacando de nuevo a la calle a decenas de miles de sus seguidores.

Primer presidente democrático

Morsi también es el primer presidente democrático de la historia de Egipto. En la práctica, tanto en el régimen de Mubarak como en el de todos sus  predecesores militares —Anuar Sadat, Gamal Abdel Nasser y Mohamed Naguib—, el presidente se elegía en unos comicios donde solo había un candidato.

La historia de Egipto como república se remonta a la década de los años cincuenta, cuando Nasser dio el golpe de Estado que derrocaría al régimen monárquico del rey Faruq I.

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