Catedral de Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela. ARCHIVO

Las catedrales, como la de Santiago de Compostela, no solo catequizaron a través de su arquitectura (agujas, vitrales y de modo especial la representación de iconográfica en fachadas y capiteles), sino de un modo más expreso con inscripciones lingüísticas para modelar la conciencia de los fieles, como si fueran soportes publicitarios.

Lógicamente no se trataba de una publicidad con fines comerciales"Lógicamente no se trataba de una publicidad con fines comerciales, sino que se concebía como un mensaje a los fieles de componente moral, de educación, de formación teológica y eclesiástica para conformar, poco a poco, una mentalidad religiosa", explicó esta semana el catedrático Vicente García.

Esta "publicidad pastoral" se materializaba a través de frases e inscripciones grabadas en los muros y sepulcros (epitafios) de las catedrales a partir del siglo XII, y proliferaron en el XV y el XVI, ha precisado García, catedrático de Paleografía y Diplomática de la Universidad de León, tras participar en un congreso en Valladolid.

"La publicidad ha sido una constante en la historia de la humanidad que comenzó en Grecia y Roma, y continuó en las antiguas civilizaciones hasta llegar a nuestros días", añadió antes de poner sendos ejemplos, dentro del ámbito eclesiástico, vinculados a la catedral de León.

En la denominada Puerta de San Froilán de ese magnífico templo, donde consta documentalmente que era el acceso reservado a la feligresía, se pueden leer admoniciones sobre la compostura, aseo y actitud de recogimiento que se debía manifestar en el interior del recinto.

La publicidad ha sido una constante en la historia de la humanidad que comenzó en Grecia y RomaPara ello se utilizaban frases de la Biblia, así como "de los santos padres de la Iglesia", añadió este especialista después de participar en la clausura de las X Jornadas de la Sociedad Española de Ciencias Técnicas e Historiográficas con el lema de Lugares de escritura: la catedral de la Universidad de Valladolid.

Entre otros ejemplos están las inscripciones situadas en la puerta de la catedral de León, donde solía reunirse el concejo para arbitrar las medidas, los precios y los aranceles de los productos, con exhortaciones a la equidad, justicia y moderación para no perjudicar a los más desamparados.

Los sepulcros catedralicios, donde yacen dignidades eclesiásticas y devotos aristócratas que costearon obras a cambio de un enterramiento en el interior de la seo, también han obrado como "soportes publicitarios" con epitafios que remiten a la levedad del ser humano y la realidad de la muerte, para conminar a vivir de forma piadosa con el fin de preparar el camino hacia la morada eterna.