Los Beatles
Fotografía de 1964 de Los Beatles. ARCHIVO

Crear la canción pop perfecta no tiene por qué responder a la pasión y al alma, sino a logaritmos, mediciones y a la teoría de la selección natural de Darwin. Al menos, así lo considera un grupo de científicos del Imperial College de Londres, según publica la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.

Los investigadores londinenses trabajan en un modelo con el que esperan componer una canción de éxito seguro sin necesidad de un compositor y basándose en los datos sobre la selección natural darwiniana y los gustos musicales de 7.000 usuarios de la web.

Los científicos creen que los cambios culturales evolucionan como las especies de Darwin Para ello, han desarrollado un programa informático que pruduce sonidos al azar y analiza las opiniones de un gran número de consumidores de música. El resultado ha sido un tipo de música llena de acordes y ritmos sofisticados, parecidos a los de las canciones modernas.

Este hallazgo también podría ayudar a explicar por qué las tendencias musicales populares evolucionan constantemente, y por qué las formas musicales tradicionales pueden persistir durante miles de años, han señalado los autores.

Los científicos se propusieron probar la teoría de que los cambios culturales en el lenguaje, el arte, y la música, evolucionan según la selección natural de Darwin, de una manera similar a cómo evolucionan los seres vivos. Para ello, simularon esta evolución cultural mediante 7.000 usuarios de Internet, en un experimento diseñado para responder a varias preguntas: ¿puede existir música sin ser el producto de un acto consciente y creativo? Y, si es así, ¿cómo sería ese sonido?

El coautor de la investigación y profesor de Biología Evolutiva del Desarrollo en el Imperial College de Londres, Armand Leroi, ha afirmado que se piensa que la música "la crean los artistas a través del tiempo; por ejemplo, Bach pasó el testigo a Beethoven, quien luego se lo pasó a Brahms; Lennon y McCartney se lo dieron a los Gallagher, quienes lo pasaron a Chris Martin".

El algoritmo informático del estudio, llamado DarwinTunes, contiene 100 bucles musicales, cada uno de ocho segundos de duración. Los oyentes puntuaron estos bucles en lotes de 20, según una escala de cinco puntos, desde 'no lo soporto' a 'me encanta'.

El motor puede producir música muy buena en las manos de un usuario Posteriormente, DarwinTunes identificó los 10 bucles mejor valorados, emparejándolos como 'padres', y mezclando sus elementos para crear 20 nuevos bucles, que remplazaron a sus 'padres' y a los bucles menos originales. Este proceso representó una 'generación' de evolución musical. En el momento de la publicación de este estudio, DarwinTunes había creado 2.513 generaciones.

Los científicos probaron estos bucles, de distintas generaciones, pidiendo a los oyentes que volvieran a votar. Sin saber la 'edad generacional' de los bucles, los voluntarios mostraron su preferencia hacia la música más evolucionada.

"Sabíamos que nuestro motor de música en evolución podía producir música muy buena en las manos de un usuario, pero lo que realmente queríamos saber era si se podría hacer en un contexto más darwiniano, con cientos de oyentes valorando los bucles con sus comentarios. Ahora, gracias a nuestros estudiantes y a la valiosa aportación del público en general, se puede decir con confianza que lo hace", ha concluido el investigador.