Agentes de la Policía Nacional han detenido en una operación desarrollada en Marbella (Málaga) a 27 personas por tráfico de drogas, blanqueo de capitales y delitos contra la flora y la fauna, al organizar también peleas ilegales de gallos.

La organización se dividía en dos clanes familiares perfectamente estructurados que cambiaban con frecuencia de domicilio e, incluso, realizaban obras en el interior para unir las viviendas, dificultando así la investigación policial.

En la operación policial se han registrado 12 domicilios, en los que se han intervenido cinco kilos de heroína, cuatro kilos de oro, ocho vehículos, ocho motocicletas, 75 aves y un 'ring' a modo de tentadero, según han informado en un comunicado desde la Comisaría Provincial. Los detenidos sobreexcitaban a los animales dándoles estimuladores del metabolismo.

Los arrestados formaban parte de una organización estructurada en forma de matriarcado y con dos máximas responsables. Sus hijos y sus respectivas parejas sentimentales eran los mandos subordinados.

Trabajo a cambio de droga

Los miembros que ocupaban los últimos puestos se encargaban de la venta de droga, vigilancias para alertar de la posible presencia policial, además de otras funciones de servidumbre para sus superiores, tales como limpiar el coche, hacer la compra, quitar escombros o pintar la vivienda. Estos vendedores, en su mayoría consumidores de drogas, trabajaban a cambio de una dosis diaria altamente adulterada.

Para evitar la acción policial, ambos clanes habían perfeccionado sus técnicas de evasión tanto policial como judicial, llegando a construir trasteros en las zonas comunes de los bloques de viviendas que usaban para guardar elementos del delito. De este modo, en caso de que una investigación les afectara, eludían la acción judicial al encontrarse en una zona propiedad de la comunidad de vecinos.

Además, los miembros de la organización se vendían los pisos entre sí por unos 30.000 euros, sin contrato ni registro legal. De esta forma dificultaban la identificación de los dueños o inquilinos del domicilio en el que distribuían la droga.

Los 12 registros han permitido verificar que los miembros del clan cambiaban con frecuencia de casa y realizaban obras de modificación de las viviendas para unirlas desde el interior y tratar así de invalidar, en caso de ser descubiertos, el mandamiento judicial de entrada y registro alegando error en la localización del inmueble.

Recuperación de dosis

Incluso, uno de los detenidos había blindado con rejas de hierro su vivienda para dificultar, en su caso, la entrada de los agentes. Así, tuvo tiempo para arrojar parte de las dosis de la droga por el retrete; sin embargo, los agentes especializados de la Unidad de Subsuelo consiguieron recuperarlas en la arqueta del bajante de la vivienda.

Esta operación policial ha contado con la acción coordinada de agentes de la Policía Judicial, Seguridad Ciudadana y Policía Científica de la Comisaría Local de Marbella, con la colaboración de agentes del Grupo de Operaciones Especiales, la Unidad de Intervención Policial, Subsuelo y Medios Aéreos de la Comisaría Provincial de Málaga.

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