La Alianza por la Unidad del Campo, que forman las organizaciones UPA y COAG, ha remitido una carta a la consejera de Agricultura y Ganadería para que convoque urgentemente la Mesa Regional de la Leche de Ovino.

Las organizaciones agrarias, en un comunicado recogido por Europa Press, han explicado que la situación que sufre el sector es "muy preocupante" y resulta necesario adoptar medidas "excepcionales", puesto que el abandono de explotaciones ganaderas es "continuo" y requiere de un compromiso firme y responsable de todas las partes para buscar soluciones.

UPA y COAG consideran que el desencadenante de esta situación es el incremento de los costes de producción y el bajo precio que los ganaderos perciben por sus productos (carne y leche), lo que lleva a muchos productores a tener que abandonar la actividad.

Los datos de los que dispone la Alianza por la Unidad del Campo apuntan que actualmente hay 3.278.000 cabezas de ovino cuando hace cinco años el número de animales era de 4.321.000, lo que equivale a 1.043.000 cabezas más de las que hay actualmente.

El descenso en ovino ha sido progresivo, ya que hace tan solo 10 años el censo era de 4.860.000 cabezas (1,6 millones de animales más que ahora). En el último año el descenso en la cabaña de ovino ha seguido siendo significativo ya que el número de cabezas se redujo en 300.000 respecto al 2010.

Pérdidas por subida de costes

Por lo tanto, la región ha perdido el 25 por ciento de cabezas de ovino desde el año 2006 y hasta un 33 por ciento desde el año 2002. UPA y COAG atribuyen esta situación tan delicada que sufre uno de los sectores ganaderos más importantes de Castilla y León a la "desmesurada subida de los costes de producción año tras año y a los bajos precios que los ganaderos perciben por sus productos".

Además, las organizaciones agrarias han indicado que en una situación en la que los productores se encuentran materialmente ahogados por las deudas e incapaces de resistir la pérdida de rentabilidad se ven obligados "irremediablemente" a abandonar su actividad.

De la misma forma, han recordado que desde el año 2009, el precio medio del pienso se ha incrementado más de un 25 por ciento, el gasóleo agrícola se ha encarecido más de un 40 por ciento y la energía eléctrica un 30, así como los medicamentos para el ganado que también han tenido una subida considerable de precios.

Frente a estos datos el precio de la leche y de la carne en ovino no se ha incrementado en la misma proporción. Esta situación determina que sean los ganaderos los que asumen una tremenda pérdida de rentabilidad.

El precio en origen de leche de oveja se mantuvo en 2011 en precios similares al 2010 y en lo que va de 2012 ha experimentado un ligero repunte del 2,8 por ciento, "incremento insignificante al no cubrir los costes de producción".

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