Roser.
Roser. (20MINUTOS)

BIO Roser Murillo nació en Barcelona en 1979 en una familia vinculada al mundo del espectáculo. Fue modelo antes de entrar en Popstars.

Pillamos a Roser en su casa, entre lavadoras, secadoras, limpiando sus perros y hasta la cocina. “Las artistas también somos amas de casa”, bromea.

Así que tiene perros…

Tengo tres: un pastor belga, un chow-chow y un chow-chow enano. Estos dos últimos tuvieron cuatro perritos y aquí están, conmigo. ¡Esto es una jauría!

¿Como su anterior disco, Fuego? ¿O ya no quema tanto?

Todavía quemo igual (risas).

Hablemos del nuevo disco: Raffaela, un homenaje a Raffaela Carra.

Ha sido muy difícil de hacer. La discográfica había visto la portada del Tutto Carra y ya me habían comparado.

Leí que dijo que, de haber nacido 30 años antes, habría sido ella.

Sí, sí, sí… Cuando decidí hacerlo, me fui adentrando en el mundo de Raffaela y vi que había muchas coincidencias, pese a la diferencia generacional. Al verle en el escenario me di cuenta de que yo hacía cosas muy parecidas a lo que ella hacía.

¿También en el carácter?

Cuando la oyes hablar, y créeme que tengo todas sus actuaciones, ves que es una mujer que lleva su carrera como quiere. Y en mi caso también. Siempre he hecho lo que he querido. Los bailarines los llevo yo, yo organizo mis conciertos. Y a las dos nos gusta hablar con la gente, interactuar con el público. Raffaela Carrá tiene mucho carácter. Y yo no me quedo corta.

Estoy de acuerdo.

Es que en este mundo es necesario tener las cosas claras, sin despreciar a nadie. En cualquier trabajo las cosas no son fáciles. Y más en éste, que es como de lobos.

Su jugada en Popstars fue maestra. ¿Jugaba al estratego de pequeña?

(Risas). Mi madre siempre me ha dicho: “haz caso de tu intuición, que no te fallará”. Yo veía a mis padres en las galas y me preguntaban ¿qué quieres hacer realmente? Y poco a poco me di cuenta de que no encajaba con la filosofía del programa. A lo mejor querían algo más teenager y yo me veía más mayor, no sé. Soy una persona que sólo hace lo que cree que puede defender.

Le salió redondo.

Nunca mejor dicho, la verdad. La vida me sonrió.

¿Cuál es su lectura acerca de estos realities?

Pues que han dado la oportunidad a otras personas que tal vez sin medios nunca podrían haber llegado a ningún sitio. Están muy bien, pero siempre y cuando sepas a dónde vas. Hay que tener en cuenta que esto es sólo un momento, una sola oportunidad. Y luego no hay más que eso. Después del minuto de fama llega la vida real. Y la vida real es trabajar mucho e intentar evolucionar cada día y mejorar. Si no, te van a comer. Yo siempre tuve muy claro que el programa era algo puntual, pero no mi carrera.

Hablemos del caso de Rosa de España.

Está maravillosa…

Y moralmente ¿qué lectura tiene convertir a una persona en un producto hecho a medida para que encaje en unos cánones de belleza que no se corresponden con la realidad?

En el caso de Rosa, a la que conozco personalmente, no ha sido así. Primero triunfó con el peso que tenía. Y adelgazó para ponerse un poco en forma, por ella misma, porque no es bueno para el cuerpo estar un poco obeso. Y porque le apetecía ponerse tirantes o verse maravillosa, pero por ella misma. Cambiar para estar contento con uno mismo –con cirugía o no- es vital para la persona, para la autoestima y para todo. Yo he hablado con ella y está contentísima, sobre todo porque no le ha costado ningún sacrificio.

¿Y usted cómo se ve? Porque ha aparecido en alguna revista como una de las cien chicas más sexies del panorama patrio.

Mi padre siempre me dice: “¡Anda hija, que si te vieran cómo te levantas!” (risas). Hombre, hace mucha gracia y mucha ilusión. Yo me cuido mucho. Y soy presumida, por supuesto que me gusta sacar mi lado sexie, pero también eso es sólo una parte que con los años se va. Ni siempre vas a tener 25 años ni vas a estar estupenda eternamente, así que es mejor fomentar otras cosas que puedan perdurar más.

¿Cómo el intelecto? Cuando le hacía la pregunta anterior, he utilizado la palabra ‘patria’ y de pronto se me ha ocurrido: ¿Qué pensará Roser del estatut de Cataluña?

(Risas). Cualquier cambio en cualquier comunidad de España, no sólo en Cataluña, que intente mejorar, es bueno. Lo que ocurre es que los cambios siempre conllevan unas consecuencias. Siempre. Yo he leído varias cosas del estatut y hay aspectos, como el referente a educación o leyes que pretenden mejorar los casos de las mujeres maltratadas, que no tienen por qué ser malos. Hay que avanzar. Lo que creo es que se ha hecho un circo alrededor de esto (por el estatut) que no es justo porque no hace honor ni a Cataluña ni a Madrid. Hay gente que votó en contra del estatut y ni Dios sabe lo que es. No me parece justo. Si quieres algún cambio, informa bien a la gente. Sólo así la gente podrá votar con conocimiento de causa. Se ha hecho el de Valencia y se va a hacer el de Andalucía y no hay tanta revolución. Les encantan los circos.

O sea, que no es partidaria de cambiar la butifarra por la paella como plato nacional.

(Risas). No, aunque yo soy más de paella. El primer estatut se firmó en el año 79. ¡Es hora de evolucionar! Y todo sería más fácil si dejásemos de montar esos pollos que montamos.

Ok. Volvamos pues al disco de homenaje a Rafaella Carrá: ¿en el amor todo es empezar?

La verdad es que sí. Completamente de acuerdo. Cuando empiezas una relación nueva, o te lanzas con la mochila llena de miedos o, dejas la mochila en tu casa, y te lanzas a la aventura.

Otra canción: Qué dolor.

¡El tío es un golfo! Te voy a contar (risas): Este tío le cuenta un cuento chino a su mujer: “Es que me encuentro mal y no puedo ir a trabajar”. Y ella le dice: “Bueno, pues ya voy yo”. Pero un día la mujer vuelve antes y se encuentra el pastel. Y el tío le dice: “Es que vino el doctor y me dejó aquí la enfermera, para que me cure todos mis males”. Ella le responde: “¿Sí? ¡Te vas a enterar!” Y en la segunda parte de la canción, él está haciendo la casa, la colada… (Risas).

¡Le encanta!

¡Por supuesto! Si le toman el pelo, al menos ella que se tome la revancha. Cosa que está muy bien.

¿Y a usted? ¿Qué le produce dolor?

La traición… Si no veo venir algo, cosa que me ha pasado recientemente. Y el engaño y la mentira. Son primas hermanas.

¿Qué le pasó?

(Respira hondo). Pues… Yo tenía una amiga, muy amiga además, durante los cuatro años que llevo viviendo en Madrid a la cual le di todo. ¡Y de la noche a la mañana me entero de que me odia y de que me está utilizando! Y además me entero por su boca. Fue muy duro.

Y en el otro lado, ¿qué es lo más divertido que le ha pasado en estos años?

Mmmm… Tengo la suerte de contar con unos bailarines divertidísimos que montan unas situaciones en las que me meten… ¡Alucinantes!

¡Queremos las anécdotas jugosas!

Pues desde rompérseme un tacón en plena actuación y que un bailarín me cogiese al vuelo (risas), o que otro bailarín me pegase una leche bailando, haciéndome saltar el micro mientras el playback seguía sonando. Cosas surrealistas.

¿Y con un fan?

Bueno… Hubo una fan que empezó siendo una cosa normal y terminó siendo una cosa obsesiva. Me mandó una carta diciéndome que quería tener una relación conmigo. No tengo nada en contra, pero a mi me gustan los hombres. Me dijo que si le decía que no, al menos la contratase como mujer de la limpieza.

¿Y cómo terminó?

Se frenó. Hubo de todo: mensajes, cartas… Y llegó un momento en el que dije: ¡basta! Envié una carta al club de fans y frenó. De momento.

Menos mal. Pues última pregunta: si Roser fuese un color, ¿cuál sería?

Sería azul. Me encanta el azul y todas sus tonalidades. Cuanto más oscuro, me gusta más. Me da tranquilidad, es un color elegante y fresco.Pillamos a Roser en la cocina, entre lavadoras y perros a los que limpiar. "Las artistas también somos amas de casa", bromea.