Los dos etarras la emprenden a patadas contra la pared blindada de la sala (Foto: Efe)
Los dos etarras la emprenden a patadas contra la pared blindada de la sala (Foto: Efe) Efe

La sección primera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional ha condenado a 18 años de prisión a los etarras Jesús María Etxeberria y Angel Aranburu por la colocación, el 3 de diciembre de 2002, de un coche-bomba en un aparcamiento de Santander.

Durante el juicio, los dos etarras trataron de ser expulsados dando patadas al cristal de la sala blindada en la que comparecen los acusados de terrorismo y por ello el fiscal solicitó al tribunal que se comunicara al centro penitenciario en el que se encuentran internos la "bárbara conducta" que mantuvieron en la vista.

Ahora, en su sentencia, la Sala no hace mención alguna a este incidente y se limita a condenar a ambos a la citada pena de prisión y al pago de las correspondientes indemnizaciones a los propietarios de los bienes dañados en la explosión del coche-bomba.

Comando 'Egoitz eta Hodei'

El tribunal considera probado que los acusados, quienes en el juicio admitieron "su pertenencia a ETA", constituyeron en 2002 el comando "Egoitz eta Hodei" -llamado así en homenaje a dos etarras que fallecieron cuando transportaban explosivos-.

Etxeberria y Aranburu colocaron en un automóvil robado un artefacto compuesto por treinta o cuarenta kilogramos de explosivo.

La noche del 2 al 3 de diciembre de 2002, los procesados estacionaron el vehículo en la planta segunda del aparcamiento de tres plantas situado en la calle de Alfonso XIII de Santander.

A las tres de la tarde del día 3 llamaron al diario "Gara" advirtiendo de que el artefacto haría explosión a las 15:50 horas, aunque en realidad lo habían programado para que estallara dos minutos antes de esa hora.

La explosión causó "importantísimos daños" materiales, pero no personales.

Aranburu y Etxeberria fueron detenidos el 17 de diciembre de 2002 después de un tiroteo en el que resultó muerto un guardia civil.