Es casi imposible pillar a los jubilados que ayudan, haciendo de gancho, a vender ilegalmente coches aparcados en la calle, según fuentes policiales. Si están leyendo el periódico, por ejemplo, están dentro de la ley y no se les puede decir nada.

Y para cogerlos infraganti, abordando a transeúntes y ofreciéndoles el coche en venta, la Policía necesitaría montar guardias casi de 24 horas y hacerlo de paisano, dicen. Como ya publicó 20 minutos, las mafias de venta de coches se aprovechan de esta circunstancia para que capten clientes y vigilen si se acerca la Policía.

A cambio, los ancianos reciben «unos pocos euros», según el presidente de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos a Motor, Reparación y Recambios, Juan Antonio Sánchez.