Casi la mitad de los niños superdotados acaban sufriendo fracaso escolar. La atención específica para ellos en los colegios es «prácticamente inexistente», según padres y psicopedagogos, y los padres que quieren un tratamiento especial acaban pagando centros privados. 

El 2% de los niños aragoneses (alrededor de 2.500) son superdotados, con un coeficiente intelectual superior a 130, y casi un 20% del total presenta un dominio excelente de alguna habilidad, por lo que necesita el mismo tratamiento.

Educación sólo reconoció el curso pasado a 53 alumnos con sobredotación intelectual. «Les exigen una inteligencia superior, alta creatividad y un notable rendimiento escolar», explica Ricardo San Martín, de la Asociación Española de Niños Superdotados.

El problema es que muchas veces el alto potencial de los alumnos se esconde tras problemas de conducta, hiperactividad o dificultad para relacionarse, y necesitan tratamientos individualizados, dice Juan Carlos López Garzón, del grupo de superdotados y talentosos de la Asociación Aragonesa de Psicopedagogía.

La adaptación curricular es la asignatura pendiente, explican los expertos. «Piensan que con darles más trabajo ya está, pero no es así. Hay que plantearles nuevos retos para motivarles», asegura López Garzón.

Los alumnos pueden saltarse hasta tres cursos (dos en primaria y uno en secundaria). La mayoría de los padres prefieren no separar a sus hijos de su círculo y ningún aragonés ha saltado más de uno. Este año han adelantado 46 niños, 26 en primaria y 20 en secundaria.

«La gente desconfía de nosotros»

Vicente pertenece a Mensa (asociación de superdotados) desde que cumplió 30 años. Llegó en busca de nuevos retos y gente para compartirlos, puesto que en su círculo a veces se sentía «el raro». Reconoce que ser superdotado, a veces, puede generar complicaciones. «La sabiduría está mitificada, y hay gente que piensa que leemos la mente. Además, ningún jefe quiere un empleado más inteligente que él», asegura.

46 niños superdotados aragoneses se han saltado este año un curso, según Educación.