Este domingo, 1 de abril, se abre la temporada de pesca de la trucha común en las aguas de baja montaña de la región —Según establece la Orden Anual de Vedas de Pesca aprobada por la Consejería de Agricultura—.

Así, más de 500 agentes medioambientales de Castilla-La Mancha dedicarán especial atención a inspeccionar y supervisar que la actividad piscícola se lleva a cabo de acuerdo con los principios de aprovechamiento sostenible que marca la normativa.

Entre las principales labores que los Agentes Medioambientales realizan dentro de sus funciones de policía de la pesca se encuentran comprobar que los pescadores cuentan con la correspondiente licencia en vigor, que las especies capturadas son las permitidas por la ley y cumplen con la talla mínima de captura o que los medios y aparejos de pesca son los legalmente autorizados, ha informado la Asociación de Profesionales de Agentes Medio Ambientales de la región.

Para ello recorren día a día los tramos de los ríos y embalses de la Comunidad Autónoma, verificando además que no se dejan basuras abandonadas o que no se realizan hogueras para cocinar, dado el alto riesgo de incendio existente en la actualidad.

En Castilla-La Mancha existen más de 150.000 licencias de pesca expedidas por la Administración Regional, lo que supone una gran cantidad de aficionados que salen al campo sobre todo los fines de semana y festivos a disfrutar de esta actividad.

Una de las principales novedades que este año trae consigo la Orden de Vedas de pesca es la obligación para los pescadores de devolver a las aguas los ejemplares capturados de trucha común, lo que se conoce como pesca sin muerte.

Desde la Asociación Profesional de Agentes Medioambientales de Castilla-La Mancha se anima a los pescadores a seguir practicando esta actividad de ocio de forma respetuosa con el medio natural.

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