Odyssey
Imagen de archivo de 2006 del navío "cazatesoros" estadounidense Odyssey. EFE/ARCHIVO

La justicia de Estados Unidos ha fallado a favor de España en el denominado caso Odyssey y, en consecuencia, la empresa cazatesoros deberá devolver el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes a nuestro país, según informaron fuentes del Ministerio de Cultura.

En una decisión contra la que ya no cabe recurso, el Tribunal Supremo de Estados Unidos ha rechazado este martes las alegaciones presentadas por la Odyssey Marine Exploration ante la decisión del Tribunal de Apelaciones de Atlanta de noviembre del año pasado de ordenar la devolución del tesoro a España.

El Supremo de EE UU considera que la fragata española es un buque de Estado y no un barco mercanteTras conocer esta decisión, el Ministerio de Cultura mostró su "satisfacción" por esta decisión judicial, que supone el retorno a España de una colección de 500.000 monedas halladas en 2007 en la fragata .

La devolución del tesoro de 14 toneladas de plata y oro tendrá que hacerse efectiva en un plazo de diez días y desde el Departamento que dirige José Ignacio Wert ya se está estudiando el procedimiento más adecuado para ello. El tesoro permanece custodiado en Florida y desde el Ejecutivo español se apuesta por un método de traslado que garantice su preservación en las mejores condiciones de seguridad.

La decisión del Supremo desestima las alegaciones de Odyssey al considerar que la fragata española es un buque de Estado y no un barco mercante. La empresa cazatesoros pretendía demostrar que el barco no se encontraba en misión militar en el momento de su hundimiento y que, de esta forma, se perdía la inmunidad soberana y el barco dejaba de pertenecer al país de origen.

Hallazgo en aguas internacionales

El 18 de mayo de 2007, Odyssey anunció que había encontrado y transportado un cargamento de monedas a los Estados Unidos. Esta empresa norteamericana bautizó a la operación y al pecio encontrado con el nombre de Cisne Negro. Desde ese momento, el Gobierno español abrió una investigación para averiguar en qué lugar encontró la empresa el botín, a qué pecio pertenecía, con qué permisos contaba para hacerlo y si lo halló en aguas españolas.

Meses después, y para justificar sus reclamaciones, un equipo conjunto del Ministerio de Cultura, la Armada, el Museo Arqueológico Nacional, la Real Academia de la Historia y otras instituciones reconstruyó la historia completa del barco La Mercedes, demostrando que éste, y no otro, era el pecio expoliado por Odyssey.

La documentación demostraba que La Mercedes estuvo en servicio militar activo con la misión de proteger al Estado español y a sus ciudadanos a lo largo de toda su historia, y también en el momento en que explotó y se hundió en combate. Asimismo, el material presentado prueba que Odyssey era plenamente consciente de ello, y que es esto precisamente lo que explica el secreto con que actuó y sus afirmaciones de no conocer la identidad del pecio.

Pruebas definitivas

La documentación incluía un amplio material fotográfico y otras pruebas que demostraban que el pecio sólo puede ser La Mercedes. Cañones, anclas, armas, efectos personales y una amplia variedad de otros materiales, incluyendo las monedas tomadas del barco, permitieron identificar definitivamente el pecio.

En su escrito, España invocaba principios legales, entre ellos el derecho de una nación a proteger sus sitios y su patrimonio histórico (incluidos barcos hundidos) de cualquier tipo de perturbación y expolio por cazatesoros.

Asimismo alegaban que La Mercedes está protegida por los mismos principios de inmunidad soberana que se aplican a los barcos de Estado de todas las naciones, que prohíben la perturbación no autorizada o explotación comercial de los mismos.