Francisco Camps
El expresident de la Generalitat Francisco Camps durante el último turno de palabra al que tiene derecho como acusado. Juan Carlos Cárdenas/ EFE

El jurado del llamado "juicio de los trajes" contra Francisco Camps y Ricardo Costa, juzgados por aceptar supuestamente regalos de la trama Gürtel, ha concluido su primera tarde de deliberación sin alcanzar un veredicto y este martes continuará reunido, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia valenciano.

El magistrado presidente, Juan Climent, les ha instruido sobre cómo deben abordarloEl jurado ha recibido el objeto del veredicto a las dos y media de la tarde de este lunes en una audiencia pública en la que el magistrado presidente, Juan Climent, les ha instruido sobre cómo deben abordarlo, y les ha recordado que su decisión debe basarse expresamente en la valoración de la prueba. Es una narración en párrafos separados y numerados de los hechos, diferenciando entre los que son favorables y desfavorables para los acusados

Los nueve ciudadanos que componen el tribunal deben abordar cada uno de los hechos que refleja el acta del jurado -que les supondrían penas de hasta 41.250 euros de multa- para declararlos probados o no probados, y finalmente tiene que declarar a los acusados culpables o no culpables.

Los acusados necesitan cinco votos a favor para ser absueltos y siete votos en contra para ser declarados culpables, según establece la Ley Orgánica del Tribunal del Jurado.

El jurado está incomunicado

Antes de entregarlo al jurado, ha sido sometido a consulta esta misma mañana con las acusaciones y las defensas para que solicitaran las exclusiones e inclusiones que consideraran necesarias, tal y como establece la Ley Orgánica del Tribunal de Jurado.

El jurado está incomunicado y no puede acceder a los medios de comunicación, internet o su teléfonoEste trámite "se ha extendido más de lo previsto", porque "las cosas en este proceso nunca se ajustan a los términos temporales de previsión habitual", ha lamentado el juez, que ha pedido disculpas al jurado por un retraso de más de dos horas en la entrega.

A partir de las 14.30 horas, los nueve miembros del jurado han quedado incomunicados hasta que adoptaran una decisión que requiere cinco votos para absolver a los acusados y siete para declararles culpables. Durante este tiempo, según les ha advertido Climent, tuvieorn prohibido el acceso a los medios de comunicación, a internet o a su propio teléfono, entre otras cosas. Tienen prohibido hablar con cualquier persona ajena al jurado, y si necesitan hacer algún "recado" deberán comunicárselo al secretario de la Sala.

Deben pronunciarse de forma individual y en voz altaEn su deliberación, los jurados deben pronunciarse de forma individual y en voz alta obre cada uno de los párrafos que conforman el objeto del veredicto. Cada párrafo requiere una determinación: probado o no probado, y al igual que el veredicto final, necesita de una mayoría de cinco votos si es favorable a los acusados y de siete cuando es contrarios. Si no se alcanza la mayoría, cualquiera de los nueve miembros puede proponer una alternativa para que se vuelva a redactar el párrafo y someterlo de nuevo a votación, siempre que no suponga una alteración sustancial del mismo.

Ninguno de los ciudadanos puede negarse a votar, y si alguno insiste en abstenerse será sancionado con 450 euros -la Ley estipula aún 75.000 pesetas-, y si persiste en esta actitud reiteradamente, puede ser procesado. El magistrado Juan Climent ha recordado a los miembros del tribunal popular que según establece la legislación española, en caso de tener dudas deben pronunciarse "en el sentido más favorable" al acusado.

Finalizada la fase de los hechos, el jurado aborda la cuestión final, la culpabilidad o inculpabilidad de los acusados, que se rige bajo el mismo criterio de siete o cinco votos. Si después de dos días de deliberación el jurado aún no ha alcanzado un veredicto, el magistrado puede convocarles para conocer lo que les impide llegar a un acuerdo, y si observa algún defecto en su acta de votación, devolverla para que se subsane. Tres devoluciones del acta implicarían la disolución del jurado y la repetición del juicio.

Ninguno de los miembros del jurado puede negarse a votarLa lectura del veredicto se hace en audiencia pública, y en ella los miembros del jurado, a través su portavoz, comunican lo que han decidido sobre cada hecho, por "unanimidad" o por "mayoría", y su decisión final. La Ley establece una serie de supuestos que permite al juez invalidar este veredicto y ordenar que se repita este proceso, como que no se haya alcanzado la mayoría en alguna de las votaciones o que sus pronunciamientos sean contradictorios.

En el caso de que Juan Climent tenga que devolver el veredicto en tres ocasiones y los citados defectos permanezcan sin subsanar, el tribunal popular será disuelto y se celebrará un nuevo juicio oral con un nuevo jurado. No obstante, si todo sigue su cauce normal, tras la lectura del veredicto sólo quedará la sentencia, que será absolutoria e inmediata si son declarados no culpables.

Un juicio de redes sociales

El llamado 'juicio de los trajes' contra Francisco Camps y Ricardo Costa ha sido, durante sus 26 días de duración, uno de los acontecimientos con mayor repercusión informativa y presencia en las redes sociales.

Ha sido el primer juicio con jurado que se celebra en España contra un aforado y este hecho, unido a la singularidad de los acusados y a su presunta relación con una de las mayores tramas de corrupción desarticuladas en este país, trama Gürtel, despertó un gran interés en los diferentes espacios comunicativos.

Es el primer juicio con jurado contra un aforado

Comenzó el pasado 12 de diciembre y ese día había más de 150 periodistas acreditados para su cobertura, la mayoría de los cuales aguardó unas once horas ante la puerta del Palacio de Justicia a que terminara la selección del jurado, que quedó registrada como una de las más extensas de la historia del tribunal popular español.

La sala designada para la vista fue la que antiguamente albergaba la Sección Segunda de la Audiencia de Valencia y, ante la imposibilidad de acoger en ella a todos los periodistas y ciudadanos que pretendían asistir, el Tribunal Superior de Justicia decidió habilitar otra de sus salas para los informadores.

Desde este espacio, convertido en improvisada redacción repleta de monitores, altavoces, ordenadores portátiles, cámaras y sistemas de grabación y transmisión radiofónica y televisiva, el juicio ha adquirido una notable trascendencia pública aguantando "tirones" informativos como los recortes presupuestarios estatales o la vista contra el expresidente balear Jaume Matas.

Los principales periódicos nacionales y regionales han reservado un espacio diario en su edición impresa, mientras que en sus respectivas páginas web, "el juicio de los trajes" siempre ha mantenido una posición destacada y actualizada hasta en tres ocasiones durante una misma jornada.

En algunos casos, el juicio contra el expresident de la Generalitat y el ex secretario general del PPCV ha sido retransmitido en tiempo real, literalmente, por alguno de estos medios. La principal diferencia entre este proceso y otros que también tuvieron una gran repercusión periodística -como el juicio contra el anestesista Juan Maeso por el contagio masivo de hepatitis C- ha radicado en el apogeo de las redes sociales de Internet.

De hecho, uno de los mayores ámbitos de difusión y comentario ha sido "Twitter", inundada a diario de mensajes relacionados, especialmente, con los protagonistas de la vista.

#juicioaCamps se convirtió en 'trending topic' en TwitterAlgunos de los "hagstags" -etiquetas que clasifican mensajes sobre un mismo asunto- creados por los usuarios, como #juicioaCamps, han alcanzado puestos elevados en la clasificación de popularidad y consulta, convirtiéndose en lo que popularmente se conoce como trending topic.

Twitter también ha albergado una de las más oscuras anécdotas del juicio, ya que alguien creó un perfil que trataba de suplantar la cuenta oficial del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) valenciano y lo utilizó para descalificar al juez y a las fiscales del juicio, e incluso cargar contra los miembros del jurado.

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