Ciberhuerta
Tomates de la variedad trinity (Foto: Jorge Paris) Jorge Paris
En esta huerta no hay tierra  ni bichos. Las plantas hunden sus raíces en lana de roca, un material esponjoso diseñado para retener la humedad. Un goteo controlado por ordenador suministra a tomates, pepinos, fresas, gerberas, pimientos y judías verdes la cantidad exacta de agua y nutrientes que necesitan.
Un goteo controlado suministra a tomates, pepinos, fresas, pimientos y judías la cantidad exacta de agua y nutrientes
  También es una computadora la que regula la luz que reciben, la temperatura y la humedad ambiente. No, no se trata de una escena sacada de Star Trek: es el invernadero de cultivos hidropónicos (sin tierra) de La Isla, en Arganda.

En esta finca, gestionada por el Imidra (Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario), técnicos de la Comunidad aplican a la agricultura tecnología punta y ensayan con distintos métodos y semillas para averiguar qué variedades de frutos son las más rentables.

Apenas 5.000 agricultores

Sus descubrimientos se ponen a disposición de los agricultores (entre 4.000 y 5.000 personas se ganan la vida con esta actividad en la región) para que el sector pueda ser más competitivo y eficiente.

El cultivo hidropónico, que permite ahorrar un 80% de agua y minimizar el uso de productos fitosanitarios (sin tierra, es raro que haya plagas), es uno de los proyectos más espectaculares de La Isla.

Aunque muy extendido en otras comunidades, como Murcia, este sistema tiene poco predicamento en Madrid: sólo hay en Valdilecha y Villa del Prado. Y eso a pesar de que, según los expertos, sus frutos saben incluso mejor...

Otros proyectos

Viñas controladas por radio: Los viñedos de La Isla se riegan por vía subterránea, y el dispositivo de riego se activa por radio. Esta finca ha sido pionera en utilizar este sistema, que está dando muy buenos resultados.

Experimentos con pistachos: Este fruto se vende ahora a muy buen precio y podría adaptarse al suelo de Madrid, rico en cal. Su reproducción es complicada, pero los experimentos de La Isla pueden allanar el camino al agricultor madrileño.