Rajoy, el primer presidente de la democracia con barba

  • En los primeros años de democracia llevar barba era "símbolo de la izquierda".
  • Expertos en comunicación política critican el contraste entre la barba canosa y el cabello teñido que luce el nuevo Presidente.
  • Sin embargo aseguran que la barba de Rajoy le da un aspecto más intelectual.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
Andrea Comas / Reuters

Cuando las barbas de Rajoy veas recortar, probablemente haya perdido parte su personalidad. No es un refrán, es lo que opinan la mayoría de expertos en asesoría de imagen y comunicación política del primer presidente con barba de la democracia española.

"Un político lo que no debe hacer es cambiar mucho su imagen. Si le quitamos la barba le arrebatas parte de su personalidad, es parte de él. Se hablaría más de la barba que de sus mensajes" explica Jorge Santiago, director del Máster en Asesoramiento de Imagen y Consultoría Política (Maicop) de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Santiago asegura que la barba marcaba claras diferencias políticas en los primeros años de la democracia, pero hoy en día no tiene ninguna connotación ideológica: "En los años setenta llevar barba y chaquetas de pana era símbolo de los políticos de izquierda".

Hace unos años, este estilismo tenía para Mariano Rajoy un fin concreto: ocultar las cicatrices que le produjeron un accidente de tráfico que casi le cuesta la vida. Sin embargo en una entrevista, el líder del PP afirmó que sus barbas ya no tenían este fin: "No me afeité la barba hasta 1996, cuando ya era ministro, pero no me sentí identificado con mi cara" aseveraba el nuevo mandatario español.

Barba canosa y cabello teñido

Lo que menos gusta a los expertos en imagen es el contraste entre el cabello teñido y la barba canosa del nuevo presidente. Éste es un detalle que según explica Santiago "en España no ha generado la mínima controversia como pasó en Alemania, que hubo todo un debate nacional con el pelo de Gerhard Schöder".  El antecesor de Ángela Merkel demandó y ganó una batalla judicial contra la agencia de noticias Ddp por publicar que había cambiado su cabello de color.

Fátima Sánchez, consultora de comunicación e imagen de Mandhala, cree que no es acertado este contraste entre barba natural y cabello teñido: "en la actualidad existen técnicas estupendas de reflejos para disimular las canas que le podría quedar mejor. Una imagen debe ser ante todo natural".

La consultora de Mandhala admite que lo idóneo sería que Mariano Rajoy se dejara alguna cana más y que su cabello no fuera tan homogéneo.

No obstante, la experta opina que la barba de Rajoy forma parte de su personalidad: "es él en todo momento, la barba tiene que gustarte y saber llevarla, es parte de tu personalidad, Rajoy se siente a gusto. Igual le pasaba a José María Aznar con el bigote". Pero hay casos en los que la barba no forma parte de la persona, "y eso se nota. Hemos visto el príncipe Felipe o el rey dejarse su barbita. No es que le quedara físicamente mejor o peor, pero no terminaban de encajar porque no la llevaban con naturalidad".

¿Le interesa a Rajoy su imagen?

Aunque Rajoy aseguró durante una entrevista televisada en la campaña electoral que su imagen no le interesaba, para Yuri Morejon, asesor de comunicación y director de Yescom Consulting, su aspecto físico deja claro que es todo lo contrario: "Parece evidente que se tiñe el pelo para evitar el efecto de las canas" indica Morejon, quien afirma que a pesar de que el líder del PP es "un político bastante encorsetado en relación a su estilismo, más allá de lo que reconozca ante los medios, me consta que escucha a su entorno. Y su imagen pública, la imagen que proyecta, ha sido modulada en los dos últimos años".

"En los últimos 12 meses, Rajoy ha bajado de peso, ha rasurado y perfilado su barba. Ha hecho lo posible por transmitir una imagen más presidencial a través de su vestimenta: corbata azul, camisa blanca y traje gris marengo. Tal y como hizo en la sesión de investidura" concluye Morejon.

¿Qué transmite un político barbudo?

Son pocos los presidentes de gobierno que han usado esta tipo de estilismo. Lula da Silva o Fidel Castro son algunos de los mandatarios que han elegido la barba como parte de su aspecto habitual, pero en la actualidad no hay ninguno presidente que utilice este look en los países occidentales.

Los políticos españoles que se decantan por usar barba como parte del estilismo también son pocos. Alfredo Pérez Rubalcaba, Joaquín Almunia, o José Antonio Griñán son de los pocos que se han decantado por tapar su mentón.

En los países árabes, según explica Jorge Santiago sí tiene un significado concreto: "Llevar barba denota experiencia. Y, por lo general, una barba bien cuidada también da un cierto aspecto de intelectualidad en la percepción de los ciudadanos, es símbolo de una persona intelectual, leída, que vinculamos a la lectura de libros".

En el caso de Mariano Rajoy, para Fátima Sánchez, su barba también ayuda a armonizar: "Las gafas le sientan muy bien, utiliza colores de vestuario adecuados. Al tener canas y un fondo frío le van muchos los azules, rosas y grises, que es lo que suele utilizar en las camisas y chaquetas. El nuevo presidente utiliza los colores muy adecuadamente".

Tenga o no tenga barba, lo que queda claro para Yuri Morejon de Yescom Consulting es la importancia del cuidado del aspecto físico del Presidente: "La imagen armoniza, complementa y perfecciona el mensaje político. Es importante saber gestionarla porque la imagen es la forma más directa de seducción entre el político y el votante. Es lo que primero y lo que más penetra en el recuerdo de los ciudadanos".

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