Nuevas drogas
Una incautación de shabú, junto con las pipas para fumar la droga. POLICIA NACIONAL

Se vendía en un céntrico piso de Madrid, y allí mismo se consumía, a modo de fumadero de opio, aunque el tipo de droga que decomisaron apenas era conocida en la región. Se trata de shabú, un estupefaciente muy dañino y adictivo que era comprado casi en exclusiva por inmigrantes filipinos. La Policía Nacional informó este martes de que había detenido a tres personas (dos hombres y una mujer, todos nacidos en Filipinas) y desarticulado una banda dedicada al tráfico ilícito de esta sustancia.

Esta droga, que se vende cristalizada, está muy extendida en Asia y EE UU, según la Policía, y la Convención Internacional de Psicotrópicos la incluye en la lista II por su alto potencial de adicción. Se suele fumar, y sus consumidores pueden permanecer despiertos durante varios días, puesto que incrementa la energía, la actividad y produce una sensación de bienestar, pero luego provoca un severo agotamiento que en ocasiones deriva en síntomas psicóticos.

"En realidad se trata de un tipo más de metanfetamina, que este último año ha experimentado un auge en ciudades como Barcelona o Madrid", explica Nuria Calzada, portavoz de Energy Control, ONG dedicada al análisis de estupefacientes y a alertar de los riesgos sobre su consumo.

Esta sustancia es una de las que el Plan Nacional Sobre Drogas ha catalogado como "droga emergente" en su informe de 2011, en el cual se destacan otros 18 tipos de estupefacientes apenas conocidos. Su consumo es aún minoritario, pero preocupante. De hecho, según la última encuesta estatal sobre uso de drogas en estudiantes, el 3,5% de los jóvenes de 14 a 18 años admitieron haber probado alguna.

Al principio son 'legales'

Muchas de ellas destacan por su forma de consumo, como el spice, que se vende en forma de incienso, pero todas tienen un punto en común: "Imitan el efecto de drogas como el éxtasis o la cocaína. En principio aprovechan para comercializarse como drogas legales hasta que la Policía las intercepta y las prohibe. Es el caso de la mefedrona, que no se empezó a controlar hasta el año pasado", explica Calzada. Además, la mayoría de estas sustancias, según el Plan Nacional sobre Drogas, son "regionales", ya que no necesitan de plantas exóticas para elaborarlas, y los laboratorios donde se crean están muy cerca de donde se consume.

En el caso del shabú, sin embargo, los agentes, aparte del piso donde se consumía, hallaron en otra vivienda un almacén con más de 80 gramos de esta sustancia. Con 0,1 gramos basta para una dosis, que se suele vender a 50 euros cada una, según la Policía. El laboratorio no se ha localizado.

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