La investigación de la muerte de Lady Di, "más compleja de lo previsto"

Lord Stevens, el ex alto comisionado para la Policía Metropolitana, jefe de la investigación, afirma que no ignora ninguna pista.
Diana de Gales ©Korpa
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La investigación sobre la muerte de la princesa Diana de Gales es "más compleja de lo previsto", según el jefe de las pesquisas, lord Stevens, quien se dice dispuesto a "dilucidar, de una vez por todas, este asunto".

En una entrevista publicada en la edición del sábado del vespertino "Le Monde", lord Stevens considera que "las familias de las víctimas tienen derecho a conocer la verdad" sobre las causas de la muerte de Diana de Gales y Dodi Al Fayed.

Diana y Dodi en los días previos a su muerte ©Korpa

La princesa, de 36 años, y Dodi Al Fayed, de 42, fallecieron cuando el vehículo en el que viajaban a gran velocidad chocó contra uno de los pilares de un túnel de París, el 31 de agosto de 1997.

La investigación judicial francesa concluyó que fueron diversas las causas del accidente, tales como el exceso de velocidad y la ingesta de alcohol y tranquilizantes por el chófer, Henri Paul.

El método de trabajo de Stevens se basa en "no ignorar ninguna pista", y en ese sentido ha interrogado a todos los protagonistas del drama, incluido el príncipe Carlos, así como a "uno o dos" nuevos testigos, que no identifica.

Tunel del Alma Foto: Korpa

Su equipo, que ha inspeccionado hasta el más mínimo detalle, ha repatriado al Reino Unido los restos del coche accidentado y lo ha reconstruido en un laboratorio inglés, siguiendo los preceptos de Sherlock Holmes. No en vano Stevens dirigió  Scotland Yard de 2000 a 2005.

Su equipo ha leído asimismo con lupa las 6.000 páginas del informe francés sobre este caso. Las conclusiones de Stevens son esperadas en los próximos meses y se harán públicas durante una audiencia judicial, prevista en 2007, tras la cual un tribunal se pronunciará sobre si la muerte de Diana de Gales y su amante fue o no accidental.

Mohamed Al Fayed, millonario y dueño de los almacenes londinense Harrods, sostiene que la muerte de su hijo y Diana se debió a una conspiración urdida por la Familia Real británica y los servicios de espionaje británicos.

"Le Monde" pone, por su parte, el acento en que detrás de este caso hay también grandes intereses económicos pues, si finalmente se concluye que fue un accidente, Al Fayed podría tener que indemnizar a la familia de Diana de Gales, los Spencer, y al guardaespaldas de la princesa que sobrevivió al siniestro. El coche accidentado fue suministrado por un hotel parisiense de su propiedad y el chófer era uno de sus asalariados.

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