'Piazzale Flaminio', Rome, 1956
William Klein retrató todos los rincones de Roma durante cuatro años © William Klein

En 1958 William Klein (Nueva York - EE UU, 1928) todavía distaba bastante de ser el inconfundible maestro del retrato contemporáneo o el autor de películas precursoras del cinéma verité como Who Are You, Polly Maggoo? (1966).

Acaba de editar su libro de fotos New York, que había provocado críticas elogiosas pero también algún que otro escándalo. La colección, realizada entre 1954 y 1955 y convertida con el tiempo en una de las series más famosas de la fotografía moderna, había sido rechazada por la editorial Condé Nast (Vogue) porque Klein era demasiado sarcástico al retratar a los vecinos de la Gran Manzana y el fotógrafo tuvo que publicar el libro en Francia en 1956.

Klein resumió mejor que ningún crítico el espíritu con el que se enfrentó a la tarea de retratar el espíritu de una ciudad entera a través de sus habitantes. Dijo que trabajó "como un etnógrafo ante una tribu de zulúes". ¿El resultado? Una colección paródica y vibrante de escenas cotidianas que remiten al trabajo de crudeza realista del reportero de sucesos Weegee y a la poética humanista de Robert Frank, quien también tuvo que publicar su obra cumbre, Los Americanos, fuera de los EE UU.

La invitación de Federico Fellini

Nacido en una familia judía y humilde, estudiante de pintura -uno de sus maestros fue el cubista Fernand Léger- y más cercano a la sensibilidad europea que a la estadounidense, la incomprensión con que fue recibido New York llevó a Klein en planear largarse de los EE UU. En París logró citarse con el cineasta italiano Federico Fellini, al que admiraba, con la intención de regalarle un ejemplar del libro. El director italiano le dijo que ya tenía el tomo, que le encantaba y le preguntó: "¿Por qué no te vienes conmigo a Roma y trabajas como mi ayudante?". Klein no se lo pensó.

Las cosas en Roma no marcharon tan bien como Fellini había prometido. "Federico tenía un montón de ayudantes, pero no encontraba financiación para empezar a rodar. Colaboré con él en el casting de Las noches de Cabiria, retratando a prostitutas y chulos y buscando localizaciones, pero la falta de dinero postpuso la película y me encontré con que tenía muchio tiempo libre. Entonces me dije: ¿por qué no hago un libro sobre Roma como el que hice sobre Nueva York?".

El resultado es la deslumbrante colección de fotos que expone la Maison Européenne de la Photographie de París en la muestra Rome + Klein: Photographs 1956-1960: la mirada de sarcástica ternura y hondo calado humanista de Klein sobre una ciudad pícara, vividora, ruidosa y todavía herida por las consecuencias de la II Guerra Mundial.

Eternas caminatas

En las "eternas caminatas" de Klein por Roma, el fotógrafo contaba con guías de excepción: el cineasta Pier Paolo Pasolini, los escritores Ennio Flaiano, y Alberto Moravia, el editor Giangiacomo Feltrinelli y otros miembros de la bohemia de la ciudad. Se citaban en la tertulia de moda, en el Café Rosati de la Piazza del Popolo, paseaban sin rumbo por los nuevos barrios residencial que acogían a las oleadas de inmigrantes del campo y los domingos iban a la popular playa de Ostia...

En las fotos de Klein Roma es un idioma que debemos aprender La comisaria de la exposición, Alessandra Mauro, precisa que bajo la mirada de Klein Roma se convierte en algo más que una ciudad, "un idioma que debemos aprender, un conjunto de signos que debemos descifrar".

El método que utilizó con tan singulares resultados en Nueva York y Roma, la mirada de un explorador ante una tribu ajena, fue aplicado de nuevo por Klein en París, Tokio y Moscú, ciudades a las que también ha dedicado hermosos e intensos foto-libros.