Droga en el parque de Congosto
Jeringuillas encontradas por una lectora en el parque Calero de Madrid. Ana Cris G.

"Es un dinero fácil y el trapicheo se dispara en tiempos de crisis. No son grandes traficantes, se pueden levantar 1.800 euros al mes. Economía de subsistencia". Así resume un policía nacional –que prefiere mantener el anonimato– el fenómeno del menudeo de drogas en la capital, un negocio que en los últimos 24 meses ha duplicado el número de puntos de venta exprés.

A día de hoy, hay al menos 40 lugares donde pillar droga distribuidos por toda la capital, según explican fuentes del Sindicato Unificado de Policía (SUP) y confirman agentes que patrullan diariamente las calles. Hace dos años, tal y como publicó 20 minutos en diciembre de 2009, los minisúper de la droga eran veinte y estaban concentrados en Centro, Latina, Tetuán y Puente de Vallecas.

Es un dinero fácil y el trapicheo se dispara en tiempos de crisis

Ahora, aunque en estos distritos se sigue vendiendo, la droga se mueve con más libertad en zonas como Arganzuela, Salamanca o Chamartín en detrimento de barrios como Lavapiés (Centro).

"El trapicheo y la venta de droga existe, pero es verdad que hemos notado que ha disminuido en el barrio porque hay una mayor presencia policial, tanto de municipales como de nacionales", reconocen desde la asociación vecinal La Corrala de Lavapiés (Centro).

Y miembros de los grupos operativos añaden otra razón: "La droga se está moviendo, hay más gente vendiendo y necesitan nuevos territorios", explican. Los policías cifran en hasta 3.000 el número de camellos a pequeña escala que hay en la capital.

El regreso de la heroína

Ahora, quienes quieran pillar fuera de Centro saben que basta con acudir al parque de Eva Perón, a la zona de bares de José Picón o a Hermosilla esquina con la calle Alcántara (Salamanca). En Arganzuela hay droga disponible en Embajadores (punto tradicional de tráfico), pero además en la de Luca de Tena o en la de Routilio Gacis. En Chamartín los estupefacientes se mueven por el parque Berlín, en el parque del Auditorio Nacional o en las discotecas de la estación, donde las pastillas están a la orden del día. En San Blas basta con ir al antiguo mercado y en Ciudad Lineal, al parque El Calero. Y quienes compren en los intercambiadores, la apertura de Plaza de Castilla ha centralizado allí buena parte del negocio.

Un mercado en el que la crisis ha cambiado las preferencias del consumidor. La Policía advierte de que la heroína "regresa con fuerza", –a los niveles de los años ochenta–, y debido a su precio: está a 5 euros la micra. De momento, la mayoría de los consumidores la fuman y, los menos, se la pinchan.

Los latinos copan el negocio

Los africanos eran, hasta hace poco, los que movían la droga en la capital. Pero la Policía sabe bien que el negocio ha cambiado de manos y los latinos son ahora los amos. "Los dominicanos y los colombianos son los que mandan, pero trabajan en solitario, no pertenecen a bandas latinas", dicen. En los grandes poblados como la Cañada siguen mandando los gitanos.

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