Muchachito Bombo Infierno
Jairo Perera, alias 'Muchachito', voz y parte del alma de la banda Muchachito Bombo Infierno. Hara Amorós

El próximo 22 de octubre, en Barcelona, Jairo Perera, más conocido como Muchachito, celebrará junto a la banda Bombo Infierno el final de una gira que le ha dejado "destrozadico". Aún así, promete para el sábado "una gran fiesta llena de megamonsters y supercracks de la música". Dos días antes, la cita será en Madrid, donde tocará con su habitual formación. "Estarán algunos colegas que, lo mismo, invaden el escenario". Quieren celebrarlo por todo lo alto porque cierran "un ciclo".

Penúltimo concierto en Madrid. Luego, la traca final en Barcelona. Y, ¿después?
Empezamos una nueva etapa que será más viajera, más viva y más en contacto con la carretera. ¡Tenemos ganas de mambo y de pasarlo bien! A partir de noviembre viajaremos por Argentina, Brasil, Venezuela, EE UU, Holanda, Italia... La idea es pasear un poco, darnos a conocer y contactar con músicos afines a nosotros, echar cables de compadreo.

¿No habrá nuevo disco entretanto?
Tal y como está el patio, es muy complicado sacar nuevo trabajo, más aún para una banda tan numerosa como la nuestra. Ya veremos si solo hacemos canciones o discos enteros, ¡eso da igual!

¿La vida siempre se le hace cuesta arriba como dicen sus canciones, o usted ha tenido suerte?
He tenido mucha suerte y aunque ha habido que trabajar mucho, en Muchachito Bombo Infierno estamos bien. El nivel de entrega que recibimos del público es muy guapo, la gente nos da cariño por donde pasamos.

¿Qué acordes le han dejado aquellos tiempos en los que tocaba en la calle y luego pasaba la gorra?
Fueron mi escuela. Además de practicar y aprender a tocar, tuve la suerte de conocer a gente de todo el mundo. Yo ponía la antena y absorbía todo. Me acuerdo de un señor mayor, de unos 70 años, que tocaba el violín. Me enseñó tres canciones muy guapas cubanas, una de ellas El comanchero, que he interpretado después. Son recuerdos bonitos, de una etapa en la que tenía más tiempo. Ahora voy de un lado a otro desbordadico. Somos nosotros mismos quienes nos encargamos de mover nuestra música de aquí para allá y son muchas horas de curro. Aquellas memorias me sirven de anclaje cuando todo se vuelve muy surrealista.

En Barcelona se ha impuesto un civismo de la castración ¿Y qué se ha traído de su bajada al infierno?
Cuando uno siente que baja al infierno hay que saltar para arriba. Esas caídas tienen su punto guapo y novelístico, pero para el día a día son muy cabronas. Hay que tratar de remontar rápido y, a veces, dejarse caer un poquito.

¿Con que estilo nunca se mezclaría?
Con aquel que no me parezca natural o con el que solo tenga como finalidad el negocio. Hasta ahora solo he hecho la música que me da la gana. Respecto a los estilos, es importante estar abierto de mollera. De repente puede sonar una música, incluso house, y te pegas una fiesta de lo más guay y alucinas. Y si con esa música te quedas flipao, es porque tiene algo de bueno.

Björk ha lanzado un álbum compuesto con la ayuda de aplicaciones de iPad. ¿Qué tienen que ver las 'apps' con la música?
No tengo ni pajolera idea de qué es un app. No tengo correo electrónico. Soy un hombre antiguo en muchos sentidos. Pero seguro que le va a ir del carajo. Tengo la suerte de que mis compadricos me ayudan en las labores tecnológicas.

¿Cómo han evolucionado los protagonistas de aquella escena mestiza catalana como Macaco, Sargento García, Ojos de Brujo y otros muchos, donde también se incluía a Muchachito?
Con algunos me llevo muy bien y, con otros, no tan bien. Dani Macaco, por ejemplo, es uno de los señores callejeros más guapos que ha habido por aquí, gente chula. Pero no todos a los que metieron en ese saco somos iguales: aunque compartimos raíces de artistas como Peret, el Gato (Pérez) o El Pescadilla, cada uno ha desarrollado su sonido de una manera e, incluso, tiene una filosofía diferente. A veces siento que tengo más cosas en común con bandas fuera de ese grupo. Por ejemplo, me parece muy interesante la historia de música indie que está naciendo en Cataluña de la mano de artistas como Joan Colomo o El Petit de Cal Eril. Es poesía natural, muy sincera y muy personal.

No tengo correo electrónico ni pajolera idea de qué es un 'app' ¿Quién ocupa ahora la plaza del Tripi que ustedes dejaron?
Tampoco es que nosotros tuviéramos la Plaza del Tripi, ni que nos pasáramos allí todo el día fumando cachimba, con las guitarras y de cervecitas. Esa plaza de Barcelona es un rincón encantador y sus bares, cojonudos, pero no vivíamos allí como quizá se contó. No hubo tal movida. Ahora, además, hay muchos impedimentos en Barcelona para tocar en la calle, ese es el karma, la tendencia. Incluso hacer conciertos en bares es complicado. Se ha impuesto una mentalidad de civismo de castración.

¿Cree que los 'indignados' recogen los valores de igualdad e integración que siempre se ha atribuido a grupos como Muchachito, o ellos luchan por otras cosas?
La situación actual afecta a los componentes de Muchachito Bombo Infierno como a todas las personas y compartimos la preocupación por lo que va a pasar, pero preferimos involucrarnos en todo esto como ciudadanos, a título individual. No se puede vincular nuestro proyecto musical, que es así como de cachondeo, con algo tan serio como el 15-M. Podemos haber cogido la guitarra y habernos sumado a los actos en alguna plaza, pero no queremos que parezca que aprovechamos la situación para hacer pancartas y vender algo.

¿De qué latitud viene la música que escucharemos mañana?
De los barrios. Podría venir de Minnesota, pero la mía, al menos, seguirá sonando a Santa Coloma.

Para terminar, dígame, ¿qué tapa ese sombrero que siempre le acompaña?
Quería una guitarra de pequeño, soñaba con ser como Gato Pérez y Peret, y en su lugar me regalaron un sombrero, que era más barato. Después, con los años, llegó la guitarra.

  • Muchachito Bombo Infierno actuará este jueves, día 20, en la Sala La Riviera de Madrid y el sábado, día 22, en el Fórum de Barcelona.

Biografía

Jairo Perera (Santa Colomoma de Gramanet, Barcelona), más conocido como 'Muchachito', empezó su carrera como músico callejero.  Entre 1997 y 2000 lanzó dos discos con la formación Trimelón de Naranjus. Sin embargo, el reconocimiento le llegó como líder del grupo Muchachito Bombo Infierno, que comenzó a rodar en 2005 y que ha lanzado ya tres álbumes de estudio.