Mónica Lara es una auténtica madre coraje. Esta mujer de 38 añosen paro y separada– lleva siete luchando con un único objetivo: que su hijo pequeño, Omar, pueda vivir sin dolores. Para lograrlo, ha organizado este fin de semana una rifa benéfica con la ayuda de la Asociación Canina de Fuenlabrada (Madrid), donde vive.

Para aliviar el día a día del niño, que jamás ha podido tenerse en pie, Mónica necesita 8.000 euros. Es lo que cuestan las dos operaciones que Omar tiene por delante. Por eso, lo inmediato era garantizar los 4.000 euros que le cobrarán los cirujanos rusos que se desplazarán a Madrid en diciembre para realizar la primera de las intervenciones. Una técnica que la Seguridad Social no cubre.

Ni siquiera pido que pueda andar, solo pretendo que no sufra

"Gracias a la solidaridad de la gente", el sábado recaudó casi la mitad de lo que necesita, 1.800 euros, explicaba el domingo emocionada a 20 minutos.

"Ni siquiera pido que pueda andar, tiene una parálisis cerebral, solo pretendo que no sufra", explica. El problema de Omar son los dolores, "se queja del cuello, la espalda, las piernas, los bracitos...". De repente sus músculos "se tensan, se ponen rígidos", como si sufriera un calambre continuo. Por eso su madre ha abierto una página en Facebook que lo dice todo: Luchar por vivir.

Habla con dificultad

La parálisis que padece Omar no solo le impide caminar, sino que también le afecta al habla y a los músculos faciales. "Los médicos me dijeron que iba a ser un vegetal y le daban siete meses de vida". Desde entonces han pasado siete años y el pequeño sigue añadiendo minutos cada día.

"Le cuesta hablar, está afiliado a la ONCE por los problemas de vista, va a un colegio especial", pero es "un niño alegre que no pierde jamás la sonrisa. Mi hijo no está frustrado y dentro de sus problemas intenta aprender cosas nuevas a diario", dice con orgullo su madre.

Un entusiasmo inquebrantable a pesar de que el pequeño ya ha pasado por una operación que le mantuvo postrado y "escayolado dos meses, con las piernas abiertas en un ángulo de 90 grados para que las caderas no se le dislocaran", recuerda Mónica. Ahora Omar se prepara para un nuevo suma y sigue.

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