Efectivos de la Guardia Civil han detenido a dos personas como presuntos autores de la manipulación de cajeros automáticos en la Vega Baja para apropiarse del efectivo que los clientes pretendían extraer, según ha informado en un comunicado la Comandancia Provincial alicantina.

Los hechos se remontan al mes de junio, cuando la Guardia Civil tuvo conocimiento de un nuevo procedimiento para cometer hechos delictivos que consistía en apropiarse del efectivo que los clientes de las entidades bancarias pretenden extraer a través de los cajeros automáticos, instalando en los mismos una pletina de metal que retiene los billetes.

Así, a través de la operación 'Monedero', los efectivos pudieron averiguar que la primera vez que se tuvo constancia de la instalación de este dispositivo fue el 27 de mayo, y las localidades alicantinas preferentes de actuación han sido Torrevieja, Pilar de la Horadada, Almoradí y Calpe, aunque no se descarta que hayan actuado en otros puntos de Alicante e incluso en Murcia.

Después de varias semanas de investigación, los efectivos consiguieron detener, este martes, a los supuestos autores 'in fraganti', tras haber manipulado un cajero en Torrevieja.

Los detenidos, ambos de nacionalidad rumana y de 28 años de edad, responden a las señas identificativas de A.P. y P.G.N., y se les imputa la presunta comisión de un delito contra el patrimonio y el orden socioeconómico, por manipulación de cajeros automáticos para apropiarse de dinero en efectivo de los clientes.

En el momento de la detención portaban alicates, pletinas de metal, pegamento y masilla, todos ellos elementos imprescindibles para la instalación del dispositivo de retención.

Modus operandi

El método utilizado por los detenidos consistía en manipular el dispensador de billetes de cajero, colocando una pletina de metal que impedía la expulsión del papel moneda, que quedaba atrapado en el dispositivo.

Los horarios preferidos eran aquellos en los que las entidades bancarias se encontraban cerradas, tardes y fines de semana; también aquellos que no tenían cámaras de seguridad en la zona del cajero, y los ubicados en zonas donde hubiera establecimientos públicos con terraza, para poder vigilar el cajero sin levantar sospechas.

Previamente a la instalación del dispositivo utilizaban sus propias tarjetas para comprobar que el cajero estaba en funcionamiento y así no despertar sospechas. De esta manera, los detenidos se quedaban en las inmediaciones hasta que alguna víctima hacía una retirada de efectivo. En total, se han podido esclarecer hasta 19 operaciones con un valor de 2.420 euros en diferentes poblaciones.

Los dos detenidos han sido puestos a disposición de la Autoridad Judicial por un delito contra el patrimonio y el orden socioeconómico.

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