Otra acampada de los 'indignados'
Un grupo de indignados acampa frente a las puertas del Parlament. Albert Olivé / EFE

Jóvenes entre 19 y 30 años, con formación universitaria, "nativos digitales", de izquierdas y sin trabajo. Así es, a grandes rasgos, el perfil mayoritario de aquellos que participan en el 15-M, así como en sus movilizaciones, acampadas y comisiones.

Es la conclusión del estudio sociológico 'Especial 15-M', elaborado por la Fundación Alternativas mediante cuestionarios administrados a más de 250 participantes en las manifestaciones de Salamanca entre el 26 y el 30 de mayo de 2011, al que ha tenido acceso 20 minutos antes de publicarse.

No son apolíticos, aunque sí se muestran hartos del sistema, y tanto de PSOE como de PP De los encuestados, apenas cuatro de cada diez participaron en la protesta del 15 de mayo, si bien, más de la mitad sí que formó parte de las acampadas y cerca del 71% colaboró en las asambleas, aunque sin acampar.

El 62%, además, cree que el 15-M es un intento de reformar el sistema actual y no de romper con él: incluso aquellos que participan más y son más de izquierdas tienen comparten esta opinión.

Objetivos muy importantes

El estudio refleja, por otra parte, que a los indignados les preocupan más las cuestiones políticas formales (reforma electoral) y generales (corrupción), que consideran muy importantes todos los objetivos planteados en el cuestionario y que no sólo el poder político está en su punto de mira, sino que también lo están los poderes financieros y mediáticos.

A pesar de tratarse de un movimiento sin líderes y de contradecir las manifestaciones realizadas en numerosas ocasiones por los portavoces del movimiento, el informe concluye que los entrevistados no son precisamente apolíticos, aunque sí se muestran hartos del sistema, y tanto de PSOE como de PP. Se autodefinen como claramente de izquierdas: en una escala de 1 a 10 donde 1 es extrema izquierda y 10 es extrema derecha, la media es de 2,84.

El 56% de los entrevistados declaró haber votado en las elecciones del pasado 22 de mayo (el estudio considera con este porcentaje que los indignados "no votan"), y de ellos, el 79% lo hizo a un partido minoritario. Sólo un 6% votó a los partidos considerados mayoritarios  y un 15% depositó en las urnas un voto nulo o en blanco. La decisión de votar o no votar, según la Fundación Alternativas, no está, en cualquier caso, "relacionada con el compromiso en el activismo".

Voto efectivo

Una parte separada del estudio referida a los comicios autonómicos y municipales y dirigida por Manuel Jiménez Sánchez, de la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla, revela la influencia real del movimiento 15-M en el proceso y sus resultados.

Tras analizar los datos de todos los ayuntamientos españoles de más de 75.000 habitantes se demuestra, según los autores del estudio, que se alcanzaron porcentajes de votos nulos y en blanco nunca vistos desde 1987.

El voto efectivo a los dos principales partidos se redujo en casi un millón de papeletas, un 6% menos; la influencia del 15-M se demuestra en que, en seis de cada diez municipios donde la incidencia del voto protesta fue mayor, el domingo 15 se habían vivido manifestaciones de los indignados.

Nativos digitales

El estudio resalta como característica singular de los participantes en el 15-M que son "nativos digitales", es decir, que utilizan, se informan habitualmente y conviven con las nuevas tecnologías.

De hecho, la convocatoria de la manifestación del 15 de mayo así como la información posterior del movimiento "ha fluido" a través de medios digitales, explica el dossier. El 65% de los encuestados se enteró por las redes sociales Facebook y Tuenti de que iba a haber una protesta y sólo el 35% otorga a los contactos personales, según el informe, un papel destacado en el acceso a la información.