El líder de Foo Fighters, Dave Grohl, salda cuentas con Cobain

  • Foo Fighters ofreció un concierto "para la historia" el miércoles en Madrid.
  • Esta es la carta que Kurt Cobain debería haber escrito a David Grohl (líder de Foo Fighters y ex Nirvana) de haber asistido al concierto.
Dave Grohl, líder de Foo Fighters, durante un concierto en el Festival Roskilde, en Dinamarca.
Dave Grohl, líder de Foo Fighters, durante un concierto en el Festival Roskilde, en Dinamarca.
Jeppe Carlsen / Efe

"Hola Dave, soy Kurt. Sí, soy yo. Te escribo para decirte que anoche hiciste historia en Madrid. De lo más grande que se ha podido ver en un recinto con casi 18.000 personas, todas ellas entregadas, durante dos horas y media. Incluido yo. Fue increíble.

No diste respiro. Arrancaste tu poderoso directo a las 22.05 con Bridge Burning, Rope y The Pretender de forma consecutiva, para proseguir con las antiguas My Hero y Learn to Fly. Una puesta en escena sencilla para evitar la tentación de perderse música entre el decorado. Un comienzo único, sin complejo ni reivindicación. ¿Qué querías demostrar?

YO, por mi parte, tengo muy pocas cosas que decir. Tu actuación fue sublime, brillante. Fue tuya. Caminas con la losa de emular al muerto más vivo (yo) y lideras a una banda de moda (tú) con los altibajos necesarios para coronaros como estrellas del rock. Sí, superbanda, con siete álbumes a cuestas, siendo el último, Wasting Light, probablemente el mejor. Un disco que supisteis exprimir a la perfección, continuando con White Limo y Alandria. Quizá haya sido el concierto más intenso al que he asistido, vivo y muerto. Me pusiste en órbita con un frenético Breackout cuando ya sólo se apreciaban manos al aire y luces de cámaras digitales que sufrían por grabar ese momento. Habían transcurrido 30 minutos y me tenías entregado.

Coqueteas con otras bandas y demuestras tu talento con las baquetas, aunque, he de decirlo, sabes lo mismo o más a las cuerdas. Tus punteos coronan a virtuosos y a simples. No son brutalmente ágiles, pero sí pegadizos. Dejaste constancia de ello con Cold day in the sun, Long road to ruin y Stacked Actors. Fue el primer momento en el que pude aprovechar para descansar los brazos.

Pero también eres un esclavo del riff y siempre hipotecas tu tiempo en deslices y nailon, en acordes y sueños. Tienes tu vida. Posees tu sonido, tu estilo. Lo dejaste claro con una de las invitadas a tu setlist de la noche, Dear Rosemary, directa y bonita, seguida de tu segundo hit, Walk, con la que se escucharon los primeros "oe, oe, oe…". Vives de ello y escribes con recelo para que se note. Además, sabes galopar sobre el metal y tu modelo está hecho para el directo, como la larga pasarela que recorriste una y otra vez en solitario, demostrando que eres uno más y que llegas a todos. Ya lo tenías, sólo tenías que dejar correr Monkey Wrench. Un momento apoteósico.

De ahí en adelante, diste rienda suelta al espectáculo, intercambiaste solos de guitarra con Chris Shiflett a lo 'Cruce de caminos' y escuchaste la intensidad de un público entregado al escuchar These days, Best of you o All of my life, imprescindible para dar paso a los bises.

No puedo engañarte, necesito ser breve porque ya no me queda mucho tiempo. Vivo del aniversario y del recuerdo, y ante todo de mis temas tristes. Tú tienes la fuerza, el ritmo y la pegada. Eres el popular que sueña con mi aura de mártir. Eres el rey que juega a ser plebeyo. Pero lo que no sabes es que este miércoles, a esas alturas de la noche, ya habías conquistado la ciudad a la que no regresaste en diez años. Coreaste, y simplemente lideraste. Fuiste tú, fuiste Dave. No Grohl, no Cobain. Fuiste Foo Fighters.

Pero lo que sí sabes es cerrar un concierto. Yo no supe cerrar el mío, simplemente disparé. A la vuelta del silencio, regalaste Wheels, una memorable Time Like These y una versión de Mose Allison, Young Man Blues. El círculo se cuadraba solo cuando decidiste recurrir a This is a call de vuestro primer disco, vuestro primer tema, para despedir prácticamente a todos contentos. Tú la cantaste, pero seguro que yo la grité más. Estábamos abatidos (YO el primero), pero supiste reconsiderar el cierre y coquetear con un guiño a QueenTie your mother down–.

A sabiendas de que no tocarías Exhausted, estaba todo dicho. Para muchos una desconocida; para otros, el susurro desgarrador necesario para despedir cualquier día. Pero éste no era mi concierto, sino el tuyo, y faltaba uno de tus temas estrella –Everlong–. Música sin más. Todo bruto, sí. Cierto es que te dejaste la voz por el camino, entre los poderosos cañonazos de tu batería, Taylor Hawkins, y la estridencia de Pat Smear, pero no hay castigo posible. Diste un recital de entrega, variedad y temas (26, en concreto). Lástima que cuatro años atrás pasó un conocido tuyo por aquí, un tal Vedder, para desvirtuar la realidad y discutir algo tu grandeza. Él también me conquistó, igual que tú. Un concierto eterno, que se hizo muy corto. Gracias Dave. Hoy, muchos descansamos en paz".

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