El lunes había expectación, y mucha, en el Museo Rodin: por primera vez desde 1997, Dior presentaba una colección sin la firma de John Galliano. En lugar de por sus lápices, dedales y agujas, el británico es ahora protagonista por sus insultos antisemitas y el juicio que se celebró hace unos días: mientras llega la sentencia, Galliano no está para presentar vestidos en la Semana de la Alta Costura parisina. Bastante tiene con pedir perdón, capear el temporal y resguardarse de la tormenta mediática.

Una colección anónima

Por eso, cuatro meses después de despedirle como director creativo, Dior dio el lunes un radical paso al frente sin el polémico artista. No hay aún (está por ver si llega algún día) una figura de su talla en la casa, por lo que la responsabilidad quedó en manos de nombres desconocidos: esta colección, de 36 vestidos, es obra de las petites mains, las pequeñas manos con las que se conoce en la moda al equipo de costureros de la casa. Ellos son los autores de unos diseños que, eso sí, no pueden negar la influencia de su repudiado padre.

La acogida fue tibia, dubitativa y silenciosa Fueron esos anónimos costureros los que, en febrero, terminaron la última colección de Galliano, presentada pocos días después del escándalo. Pero lo del lunes era otra cosa: el escenario era París, capital mundial de la moda y patria adoptiva de Christian Dior. Por eso, las últimas propuestas de la firma que lleva su nombre fueron observadas por medio mundo, y la acogida fue tibia. Dubitativa. Silenciosa.

Gustó la excesiva puesta en escena y la teatralidad de los maquillajes, en línea con el dramatismo al que nos acostumbró Galliano. Sorprendieron unas faldas cortas que recordaban a enormes, bellos y pálidos capullos de flor moviéndose por la pasarela. Agradaron los vaporosos vestidos: ligeros, sedosos y etéreos, similares al plumaje de algún delicado animal. Extrañó la ausencia de pieles en una colección de invierno. Y rozaron el ridículo los sombreros imposibles, cúbicos y esféricos, coronando a las modelos.

A la espera

En definitiva: sin Galliano, Dior es otra. Una más conservadora, más vista. Bill Gaytten, colaborador de Galliano, saludó al final del desfile. ¿Será él, como en la marca Galliano, su sustituto? No. La firma no quiere precipitarse, y seguirá esperando a otro genio.

Cuatro días de alta costura

Además de Dior, también desfilaron en París las firmas Christophe Josse, Anne Valérie Hash, Giambattista Valli y el holandés Jan Taminiau. Este martes estaba previsto que subieran a la pasarela a los modelos de Giorgio Armani Privé, Givenchy y Chanel, entre otras firmas. Y el miércoles será el turno de otros tres grandes de la alta costura: Valentino, Elie Saab y Jean Paul Gaultier.

El jueves, último día de la Semana de la Alta Costura de París, se podrán ver, entre otros, los diseños de Azzedine Alaïa.