Merkel y Barroso
La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso. Sebastien Pirlet / REUTERS

Los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete buscan este jueves un principio de acuerdo sobre el segundo rescate a Grecia y presionan para que se apruebe en su parlamento el plan de ajuste y privatizaciones de 28.000 millones de euros acordado con Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La UE exige la aprobación de estas medidas como requisito previo para desembolsar la ayuda de emergencia de 12.000 millones de euros que Atenas necesita para no suspender pagos este verano.

La canciller alemana, Angela Merkel, y el presidente francés, Nicolás Sarkozy, se han reunido con el primer ministro griego, George Papandreu, antes del inicio del Consejo Europeo para abordar la crisis de Grecia. Tras el encuentro, Merkel ha advertido de que no habrá más ayudas para Grecia si no aprueba el plan de ajuste y privatizaciones acordado con Bruselas y el Fondo Monetario Internacional (FMI) que el próximo martes se someterá al voto del Parlamento griego y para el que el líder de la oposición conservadora ha anunciado su rechazo de plano.

Todos tienen que estar unidos en un país "No pueden esperar que completemos ninguno de nuestros programas de ayuda para Grecia porque primero necesitamos esperar a ese voto importante", ha declarado Merkel a su llegada a una reunión en Bruselas de líderes del Partido Popular Europeo (PPE), previa al Consejo Europeo.

"En lo que respecta a Grecia, (quiero) apelar a la oposición a que haga honor a su responsabilidad histórica", afirmó la canciller. En unas breves declaraciones a los medios, la canciller sostuvo que en una situación así "todos tienen que estar unidos en un país". "Eso se ha logrado en Portugal y eso se ha logrado en Irlanda -los otros dos países que han sido objeto de un programa de ayuda de la UE y el FMI- y por eso hemos abogado por que también se logre en Grecia", indicó.

La Unión Europea exige la aprobación de estas medidas como requisito previo para desembolsar la ayuda de emergencia de 12.000 millones de euros que Atenas necesita para no suspender este pago este verano y se espera que los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete, que este jueves se reúnen en Bruselas, presionen a Grecia para que se apruebe el plan. También tratarán de avanzar hacia un principio de acuerdo sobre el segundo rescate de alrededor de 100.000 millones que necesita Grecia para los próximos años. Este compromiso es una exigencia del FMI para pagar su parte de la ayuda urgente (3.300 millones), pero algunos países como Alemania o Países Bajos se resisten a que de la cumbre salga ya un pacto definitivo.

Los líderes europeos buscan un principio de acuerdo sobre la nueva ayuda de alrededor de 100.000 millones que necesita Grecia para los próximos años. Este compromiso es una exigencia del FMI para pagar su parte de la ayuda urgente (3.300 millones), pero algunos países como Alemania o Países Bajos se resisten a que de la cumbre salga ya un pacto definitivo.

"No hay un plan b"

Por su parte, el líder del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, ha vuelto a insistir en que "no hay un plan b" para Grecia y que el país heleno "tiene que hacer lo que tiene que hacer" para recibir la ayuda de la UE y del Fondo Monetario Internacional (FMI). "Todas las condiciones tienen que cumplirse", señaló Juncker a su llegada a la cumbre de los líderes de la Unión Europea (UE).

"No hay un plan b. Grecia tiene que hacer lo que tiene que hacer y entonces nosotros haremos lo que tenemos que hacer", señaló. Dijo que no se trata de una "amenaza", pero que Grecia tiene que poner en marcha su plan de ajuste para poder acceder al quinto tramo (12.000 millones de euros) del total de 110.000 millones de la ayuda internacional concedida a Atenas el año pasado para evitar su quiebra y también para poder recibir un segundo rescate.

La votación del plan de ajuste está prevista para el próximo 28 de junio. Los ministros de Economía de la eurozona celebrarán una nueva reunión extraordinaria el próximo 3 de julio para tratar de desbloquear la ayuda de 12.000 millones a Atenas. Pero el FMI ya ha avisado de que no pagará su parte (3.300) si la UE no le da garantías de que seguirá financiando a Grecia durante los próximos doce meses.

Para contentar al Fondo, los líderes europeos tratarán de vencer la resistencia de Alemania y lograr un principio de acuerdo sobre el segundo rescate de Grecia, según las fuentes. La principal dificultad de este nuevo plan de ayuda, que se sumaría al de 110.000 millones que se acordó el año pasado, estriba en definir cómo participarán los bancos privados.

Los ministros de Economía de la eurozona pactaron el domingo que la contribución será puramente voluntaria y se diseñará de forma que no sea interpretada por los mercados o por las agencias de 'rating' como un impago. Pero falta por concretar las modalidades técnicas y determinar cuál será el importe de la participación de los bancos.

Debe haber un consenso nacional y no políticas partidarias miopesAlemania insiste en que la contribución del sector privado debe ser sustancial para que todo el peso del rescate no recaiga en los contribuyentes. Pero ha dado marcha atrás en su enfrentamiento con el Banco Central Europeo (BCE) y ha archivado su pretensión de aplazar siete años el pago de la deuda griega en manos de tenedores privados mediante un canje de bonos.

El ministro de Finanzas belga, Didier Reynders, ha explicado que el segundo rescate griego incluirá nuevas ayudas de la UE y el FMI por valor de 80.000 millones de euros más una participación del sector privado de unos 25.000 millones. Los países de la UE ya han iniciado contactos con los bancos para determinar hasta qué punto están dispuestos a participar voluntariamente en el nuevo plan de ayuda.

No obstante, no se espera que del Consejo Europeo salgan ya cifras tan ajustadas, sino que la definición de las líneas generales del segundo rescate se dejará para la reunión de ministros de Economía del 11 de julio.