La Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa), que gestiona el almacén centralizado de El Cabril, ubicado en el término municipal de Hornachuelos (Córdoba), ensayará en la propia instalación un sistema de reducción de volumen de los residuos radiactivos con tecnología de plasma.

Según la información facilitada a Europa Press por Enresa, en el desarrollo de dicho proyecto, denominado 'Aplicación de la tecnología de plasma al tratamiento de residuos de baja y media actividad', ha intervenido ya el Laboratorio de Tecnología de Plasma del Departamento de Física de la Universidad de Córdoba (UCO), cuyo Consejo Social precisamente ha otorgado esta misma semana a Enresa uno de sus premios de transferencia del conocimiento, en reconocimiento su prolongada e intensa colaboración con la propia UCO en diversos ámbitos de la investigación, incluido el referido a la tecnología de plasma.

En este proyecto también interviene Inasmet-Tecnalia, una fundación privada al servicio del tejido productivo e institucional, cuyo fin es contribuir al desarrollo económico y social mediante el impulso de los procesos de innovación y desarrollo tecnológico como estrategia de competitividad.

Lo que se persigue con esta iniciativa, según Enresa, es "el diseño y desarrollo de un incinerador mediante plasma, que permitirá una importante reducción en el volumen final de algunos residuos, así como el tratamiento de los residuos radiactivos de baja y media actividad, actualmente difíciles de tratar".

La utilización de la tecnología de plasma, "permite alcanzar, de una manera más o menos sencilla y a escala reducida, elevadas temperaturas para fundir algunos tipos de residuos. Esta fundición permite una importante reducción de volumen, superior a la conseguida en el proceso de incineración que se lleva a cabo actualmente en la instalación de El Cabril con determinados tipos de residuos, principalmente orgánicos".

En este caso se trata de un incinerador especial, "compuesto por dos electrodos de grafito dentro de un crisol cerámico", en el que, gracias a la tecnología de plasma, se alcanzan elevadas temperaturas, de más de 1.700 grados, que posibilitan la licuación -el cambio de estado de sólido a líquido- y la consiguiente reducción de volumen".

Para el desarrollo de esta tecnología, el proyecto ha contado con la mencionada colaboración de la UCO, que ha dado apoyo en el desarrollo de los electrodos de grafito, "ya que uno de los inconvenientes de esta tecnología era el inevitable desgaste de los electrodos". A

Medio plazo

Una vez desarrollada la tecnología, se trata ahora de estudiar su aplicación al tratamiento de residuos radiactivos y, en este contexto, la gestión de los posibles gases originados en la combustión y los aspectos de la protección radiológica a tener cuenta serán las fases que, de acuerdo con las previsiones de Enresa, "se desarrollarán en la instalación de El Cabril a medio plazo".

En este sentido, desde Enresa se ha precisado que "este proyecto está todavía muy en pañales, pero si esa tecnología sigue adelante, se lograría una reducción de volumen bastante importante en la totalidad de residuos que se están produciendo ahora mismo, por ejemplo, en una central nuclear".

En cualquier caso, Enresa seguirá "trabajando en determinadas actividades orientadas a minimizar la producción de residuos, ya sea mejorando las técnicas de segregación, o implantando nuevas fórmulas de reducción de volumen, de tal modo que cualquier modificación en esos escenarios, cualquier avance en este tipo de trabajos, implicará una reducción en la producción de residuos y, por tanto, un alargamiento de la vida" de El Cabril.

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