El Museu Valencià d'Etnologia inaugura su nueva sala 'Secà i Muntanya', un nuevo espacio expositivo que recrea la parte más "invisible y desconocida" de la cultura popular valenciana a través de un montaje que combina tecnología, interacción con el visitante y una cierta sensación de ingravidez, ya que parte de los objetos se exhiben como en una nube por encima de las cabezas de los espectadores. La intención es recrear el ambiente del secano y la montaña "huyendo de tópicos" y propiciando renovadas lecturas de la tradición.

Así lo ha señalado el delegado del área de Cultura de la Diputación de Valencia, Salvador Enguix, que ha ofrecido una rueda de prensa junto al director del museo, Joan Gregori.

Con la apertura de esta sección, el Museu d'Etnologia completa la adecuación de sus salas permanentes tras un proceso de siete años de trabajo y una inversión que ronda el millón de euros. Así, este recorrido por la historia de las costumbres autóctonas comenzó con la apertura de 'La ciutat viscuda. Ciutats valencianes en tránsit' y continuó con 'Horta&Marjal' y ahora 'Secà i Muntanya', a la que se han destinado 315.000 euros. Estas dos últimas salas, ha subrayado Enguix, se han inaugurado con un presupuesto "restringido" por la crisis y en un tiempo "más que récord", en poco más de un año.

El resultado final es un recorrido de 1.500 metros cuadrados en las instalaciones del Centre Cultural La Beneficència de Valencia por los distintos ámbitos de la cultura popular valenciana con más de medio centenar de objetos, testimonios audiovisuales, fotografías de las casi 20.000 imágenes que componen la colección del museo y fragmentos de entrevistas de memoria oral.

En concreto, la sala de secano y montaña —las dos áreas más representadas en los fondos del museo— se abre con un apartado dedicado a los conceptos, donde se ilustran por medio de diversos material los contactos entre la montaña, la costa y el interior industrial y fenómenos sociales como la emigración femenina y la figura del soltero (el 'fadrí').

Nube de objetos

En la siguiente sala, la destinada a los objetos, se presenta al público una selección de piezas suspendidas en el aire, imitando la forma en que tradicionalmente se colgaban algunos de los aperos del campo.

La idea es que el visitante, al entrar, se encuentre con una nube de objetos agrupados en función de las diversas temáticas que se muestran, como los ciclos del olivo, los cereales, la vid o la recolección de la miel. Se exhiben 150 objetos de diferentes medidas y pesos, desde un trillo o un tonel, con un peso superior a los 100 kilos, hasta unas ligeras tenazas.

Joan Seguí ha destacado que el objetivo del museo es sacar a la luz las "invisibilidades" que se producen en el ámbito geográfico más extenso, pero al tiempo más despoblado, de la geografía valenciana. "Toda la gente que, generación tras generación y sin saberlo, ha construido esa tradición se merecía que una institución pública les dedicara este espacio", ha aseverado el responsable del centro, que ha apostillado que estas salas quieren "dar una larga vida a la cultura popular".

Seguí ha resaltado que con estas actuaciones, el Museu Valencià d'Etnologia se ha convertido, sin duda, en un referencia en el ámbito español" y ha comentado, en este sentido, que responsables del Ministerio de Cultura que están trabajando en el proyecto del Museo Etnográfico de Teruel han visitado el centro valenciano para conocer su experiencia.

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