Semprún
Una imagen de archivo de Jorge Semprún, cuando era ministro de Cultura socialista. EFE

El escritor, político e intelectual Jorge Semprún ha fallecido este martes en París, a los 87 años de edad. La trayectoria pública de Semprún, con sus luces y sombras, le convierte por derecho propio en uno de los últimos intelectuales, en el sentido camusiano, que ha conocido Europa. Su vida y su obra (eso que él llamaba "la escritura o la vida") ejemplifican la historia del siglo XX.

Sobreviviente del campo de concentración de Buchenwald (desde donde hace menos de un año pronunció su testamento vital) y militante del PCE en la clandestinidad durante el franquismo, renegó de forma contundente del marxismo a mediados de los años 60 (algo que no sería perdonado dentro del partido). Su vida política tuvo un epígono, allá por la década de los 80, cuando Felipe González le convenció para ocupar el cargo de ministro de Cultura, cartera que ocupó durante varios años.

Su trayectoria política tuvo un epígono cuando González le convenció para ser ministro de Cultura

Más reconocido en Francia que en su propio país, su literatura, como la de otros sobrevivientes famosos del siglo, como Primo Levi, giró alrededor de su experiencia en los campos de concentración, la imposibilidad de dar testimonio y la culpa por haber sobrevido. Su escritura fue "a veces analítica a veces literaria", como escribó el historiador Tony Judt, y su forma de encarar el drama de las ideologías fue tan honesta como le fue posible a un hijo de un siglo negro.

Entre sus obras más conocidas, la mayoría escritas en francés, destacan La escritura o la vida (su gran obra sobre su experiencia de prisionero), El largo viaje o la Autobiografía de Federico Sánchez (su relato de los años de clandestinidad que tuvo su continuación en Federico Sánchez se despide de ustedes, sobre sus años en el ministerio). Como guionista, Semprún participó en las míticas películas de Costa-Gavras Z y La confesión.