Kira Miró y Paco León, estrellas del cine, becarios pornográficos

  • Los dos protagonistas de 'No lo llames amor, llámalo X' explican qué han aprendido del cine para adultos.
  • "La película no es porno, pero sí una película con corazón. Da ganas de enamorarse, pero todavía da más ganas de hacer el amor".
Kira Miró y Paco León, en un momento de plena pasión cinematográfica.
Kira Miró y Paco León, en un momento de plena pasión cinematográfica.
Vértice

Kira Miró se exhibió en Desde que amanece, apetece o Crimen ferpecto y Paco León se desnudó para Aída. Fueron imágenes muy comentadas, pero nada que ver con un porno al que sí se asoman en No lo llames amor, llámalo X, estrenada el pasado viernes en cines. Un porno, claro, ficticio: "Si alguien la ve pensando que es porno", dice León, "se equivoca. Es cómica y romántica, aunque llena de chistes X".

En la película interpretan a Saray y a Fermín, una pareja que regenta una pollería. Pero antes habían llevado una vida muy distinta: gracias al director Pepe Fons, que les propulsó a la fama, fueron dos célebres actores porno, género al que regresan para participar en El alzamiento nacional, una presunta obra maestra que hermanará sexo y desnudos con la Guerra Civil.

Guerra y sexo

Para León, mezclar comedia, porno y guerra es "buena señal, un síntoma de que las cosas se curan y de que se puede, y se debe, hacer humor con todo". Miró, a la que vemos en el rodaje de El alzamiento nacional seduciendo a un actor en la piel del mismísimo Francisco Franco, está de acuerdo: "Está muy bien tener sentido del humor. No podemos seguir llorando toda la vida".

La actriz reconoce, eso sí, que al empezar a rodar No lo llames amor... todos sentían algo de pudor: "Pero al finalizar el rodaje, teníamos el mundo del porno metido. Nos pasábamos el día poniendo voces y gestos". Ella empezó a conocer ese mundo entrevistando hace años, en un programa de televisión, a actrices y directoras. Ahora, la actriz Sophie Evans, que trabaja en la película, la llevó a la barcelonesa Sala Bagdad para ver espectáculos y conocer a las chicas. "Eso, además de ver películas, me ayudó a imitar cómo actúan", asegura Miró. El método de León, en cambio, fueron "entrevistas y documentales de actores": "Me interesó que no entraban en el porno por vocación, sino tras trabajar de strippersy, desde luego, gracias a un talento... especial". León explica que "No lo llames amor... no es porno, pero sí una película con corazón. Da ganas de enamorarse, pero todavía da más ganas de hacer el amor".

Dos mundos muy próximos

Como dice León, el cine convencional y el pornográfico no están tan lejos: "No hay tanta diferencia entre unos rodajes y otros. Siempre son algo especial, emocionante, una experiencia en la que pasan muchas cosas". Grandes autores del cine han querido saltar de un género a otro y debutar en el porno. Stanley Kubrick, por ejemplo, le dio vueltas durante años a rodar una película de alto contenido sexual con estrellas de Hollywood (lo más cercano que logró fue Eyes Wide Shut), mientras que el danés Lars von Trier sigue especulando con la idea.

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