Entrevista Miguel Noguera
Miguel Noguera. Albert Marin

¿De dónde nace tu humor, cuáles son tus referentes?
No sé... Me gusta el americano Steven Wright, llegué a él hace muy poco. Funciona con frases cortas o ideas sin desarrollo, una tras otra. Todo muy serio, muy aburrido, muy plano, y por el tipo de humor me parece cercano a lo que yo hago.

¿Lo tuyo es surrealismo, arte abstracto, improvisación pura o dadá?

No aplicaría ninguna de estas categorías. Simplemente, son ideas que se me ocurren más o menos divertidas. Sí es cierto que improviso, tengo apuntados en un papel títulos que luego desarrollo y explico como si fuera una conferencia.

En tu espectáculo, Ultrashow, esas ideas no van a parar a ningún lado, ¿tratas de ceder esa función al espectador?
Sí, porque en ningún caso son historias cerradas, no tienen un final como en un chiste, ni moraleja. Es como contactar con un fondo de ideas que todo el mundo tiene, pero muy pocos recopilan y explican. Pero son bastante comunes.

¿Cuál dirías que es tu público tipo?
Hay un sentir que es afín a esto y otro que no. Es complicado definirlo. Existe gente dada al delirio, a la que le gusta la tontería, la chorrada, que valora el humor absurdo, y le suele gustar. En cambio, hay otra más dada a la ironía, al argumento o a la crítica que no suele encontrarle mucho sentido.

Te disfrazas de Súper Boomer, de Garfio... ¿Qué aportan los disfraces a tu espectáculo?
Son un divertimento más. Suelo usar atuendos que me hacen gracia según el contexto. La baza de salir desnudo también está ahí si genera un impacto, pero hay otros sitios donde no tendría sentido y tampoco se trata de hacerlo de forma gratuita.

¿Escribes por encargo o tratas de sacar algo una vez reunidas las suficientes ideas sobre papel?
Una mezcla, porque hasta ahora sólo he trabajado con ideas, no sé hacerlo de otra forma. Me cuesta mucho que me den un tema y escribir. Ultraviolencia ha sido una propuesta más que un encargo. Nuncahabía hecho un libro solo, me ha hecho desplazarme de lo habitual, pero sólo he tenido que centrarme en explicar mis ideas de un modo más literario.

Vázquez decía que, aunque no lo pareciera, él siempre estaba trabajando, ¿a ti te pasa lo mismo?

Lo reconozco. Quizá no trabaje en un sentido convencional, rollo guionista. En el día a día se me ocurren cosas mirando la tele, leyendo, jugando a videojuegos... y voy apuntando. Estoy en una alerta constante ante la aparición de estas ideas y las registro en una libreta.