La Fundación del Patrimonio Histórico cuenta ya con el estudio antropológico de 26 (11 por ciento) de las 237 tumbas halladas en la última excavación en la basílica paleocristiana de Marialba de la Ribera (León).

En concreto, el estudio se ha centrado "por su especial interés y buena preservación" en los restos de mayor antigüedad: en los 16 individuos inhumados en tumbas tardoantiguas -14 visigodos y dos en tumbas tardorromanas, de estructura de ladrillo y tipo capuccina- y 10 tumbas altomedievales, con restos de 11 personas.

Según han informado a Europa Press desde la Fundación del Patrimonio Histórico, el estudio agrupa los restos humanos de mayor antigüedad del yacimiento. Todos ellos fueron enterrados directamente en la fosa, sin ataúd.

En las inhumaciones tardoantiguas, el 80 por ciento de los restos se encontraron completos. La mayor parte de ellos corresponden hombres adultos, aunque hay también cuatro mujeres y niños en la muestra. La estatura media de los hombres en este grupo era de 1,66 metros y la de las mujeres de 1,56 metros.

En las inhumaciones altomedievales estudiadas, el 90 por ciento de los restos se encontraron completos. En su mayor parte, eran de hombres adultos, aunque hay tres mujeres, dos jóvenes y un niño. PATOLOGÍAS

Según este estudio, más del 80 por ciento de los individuos estudiados presenta algún signo de patología, "que permite extraer algunas conclusiones sobre el estado de salud de la población viva original y sobre sus hábitos de vida". Así, se han observado patologías poco comunes en los cráneos, como tumores óseos benignos o perforaciones que algunos autores relacionan con carencia de hierro.

También se da un buen número de patologías orales, tales como caries, pérdidas dentales, signos de infección y sarro muy comunes en este tipo de poblaciones.

Según este estudio, la mitad de los individuos analizados refleja alguna patología en las vértebras de tipo degenerativo; tres casos de fusión de la última vértebra lumbar al sacro, algo inusual en poblaciones arqueológicas; también roturas por espondilólisis o manifestación ósea de tuberculosis.

Por su parte, las enfermedades en los huesos de brazos y piernas, como la artrosis, se revelan más comunes en la población tardoantigua examinada que en la altomedieval: un 43 por ciento de los individuos del primer grupo muestran signos de algún tipo de daño articular frente a un 18 por ciento de los restos del segundo grupo.

En un caso, según han precisado las mismas fuentes se han observado alteraciones de los huesos relacionadas con la actividad habitual del individuo en posición de cuclillas y, en otro, por cargar peso excesivo en los brazos y los hombros. CONCLUSIONES

Este análisis antropológico contribuye a reconstruir las condiciones demográficas, biosanitarias y de esperanza de vida de los antiguos habitantes de Marialba de la Ribera.

Además, el estudio actual incluye también una reflexión sobre 18 individuos, 11 hombres y 7 mujeres, todos ellos de cronología medieval, salvo dos de procedencia tardoantigua, exhumados y analizados tras la excavación de los años 60.

El estudio concluye además que ambos grupos reflejan patologías similares, especialmente en el caso de los problemas dentales, fruto de las deficientes costumbres alimentarias e higiénicas, comunes en la época. También coinciden en los numerosos casos de artrosis, relacionada con el modo de vida y la actividad física de aquella población.

En cambio, la estatura de aquellos hombres superaba en 5 centímetros la de los incluidos en el actual examen antropológico. "Esto se debe a que los individuos de aquel estudio procedían de enterramientos en las zonas más importantes de la basílica, por tanto integrantes de las clases sociales más altas, más y mejor alimentados desde niños que los sujetos del estudio actual, enterrados en las zonas adyacentes al templo y por tanto de clases menos pudientes", han precisado las mismas fuentes.

La estatura de las mujeres coincide en ambos estudios, "es más, se corresponde también con la de la población femenina de otros yacimientos de la misma cronología".

Proyecto y colaboración

Este estudio antropológico completa los datos obtenidos en la excavación, el informe arqueológico y la prospección geofísica. "Con todo ello, la Fundación del Patrimonio Histórico mejora el conocimiento de este edificio que arranca en época tardorromana y revela información valiosa sobre el tránsito a la Edad Media, además de plantear soluciones para el proyecto global de adecuación para la visita del yacimiento, protección de sus restos y divulgación de su significado histórico, en el que en este momento trabaja", han defendido las mismas fuentes.

La Fundación del Patrimonio Histórico ha contado con la colaboración del Ministerio de Fomento, a través del 1% destinado a proyectos culturales.

La excavación de la Fundación del Patrimonio Histórico en un superficie de 2.000 metros cuadrados aporta más de 5.800 registros específicos que describen todas las acciones en el yacimiento a lo largo del tiempo; 237 enterramientos, con restos de 282 individuos; más de 3.400 fragmentos de cerámica y cerca de 2.500 fragmentos no cerámicos (metal, vidrio, azabache, monedas, decoración, ladrillos, tejas, piedras y fauna).

El yacimiento tiene una extensión mucho mayor de la intuida hasta ahora y se entendería casi un kilómetro al norte de la basílica, de carácter monumental, cuyos cimientos alcanzan los dos metros de ancho, que sería visible a gran distancia. En torno al siglo XIII, el complejo religioso estaba desmantelado y en proceso de ruina. En Marialba se reutilizó material constructivo procedente de un asentamiento militar romano en las inmediaciones, de entre los siglos I y III d.C.

Tras la prospección geofísica sobre 8.000 metros cuadrados a los pies y en el costado oeste de la basílica, la Fundación del Patrimonio Histórico ha hallado restos de construcciones interesantes soterrados al norte de la zona protegida por la declaración de Bien de Interés Cultural del yacimiento.

Consulta aquí más noticias de León.