Cubierta de "Teleshakespeare"
Cubierta de "Teleshakespeare" Editorial Errata Naturae. Ilustración: David Sánchez

"Shakespeare queda lejos, desenfocado, viral, en el trasfondo". Para Jorge Carrión (Tarragona, 1976) vamos mal si pretendemos mantener el código homérico-shakespiriano de la palabra como columna central de la cultura. Ni siquiera el del cine, anquilosado, puede ocupar ese lugar. Para este joven escritor, doctor en Humanidades y crítico cultural el lenguaje que viene es el de las teleseries.

Carrión acaba de publicar el primer ensayo en castellano sobre el fenómeno de las series televisivas y su poderoso alcance. Se titula Teleshakespeare y está editado por Errata Naturae.

Lo presentan así: "Si nadie como Shakespeare supo retratar al hombre y a la mujer de su tiempo, nada como estas nuevas series de televisión retrata la evolución de nuestras sociedades, nuestros deseos, nuestras inquietudes. Shakespeare queda lejos, desenfocado. Hacemos zoom, nos acercamos, pero inmediatamente la imagen se pixela".

Teleshespekeare analiza el boom de las series de televisión durante la primera década del siglo XXI, un fenómeno global y "altamente adictivo". En opinión del autor, el enganche no es caprichoso, sino que responde a la calidad de las teleseries. "Muy pocas novelas, muy pocas películas han descrito nuestro mundo y su presente en mutación como lo han hecho algunas de estas series".

Vinculado al movimiento afterpop (también bautizado como Nocilla) y autor de obras de no ficción, como Australia. Un viaje (2008) y Viaje contra espacio. Juan Goytisolo y W.G. Sebald (2009), y de la novela Los muertos (Mondadori, 2010), que explora la relación entre la memoria histórica y el lenguaje de las teleseries estadounidenses, Carrión responde a unas cuantas preguntas:

Estamos en pleno combate entre teleseries y películas de cine¿En qué momento derrotó la teleserie al cine?
Estamos en pleno combate. Los que tienen más opciones de imponerse, a mi entender, son los contrincantes que mejor entienden los límites de su formato. Es decir, las películas que se centran en historias que no podrían ser una serie (como La red social) y las series que apuestan por una complejidad que sólo puede ser teleserial (como Breaking Bad).

¿Cuáles son, en su opinión, las causas de esa derrota?
Estamos en pleno conflicto, en plena agonía, y seguramente la convivencia va a ser muy prolongada. Nuestra época es multicanal, muy plural, con muchas audiencias y muchos tipos de lectores. Afortunadamente.

Dice en su libro que las series de televisión son el verité de este tiempo confuso porque los directores se atreven a "filmar la ficción como si fuera realidad"... Siguiendo el argumento, los reportajes informativos podrían ser entendidos como ficción. ¿Corremos ese peligro?
La responsabilidad se ha delegado a la conciencia del televidente: él debe posicionarse, siempre, críticamente o seducido, ante los medios y ante la información y ante la ficción.

El espectador de series no responde a ninguna tipologíaLas teleseries siembran la aldea global e interconectada de adictos, sostienes. Como antes la religión, la heroína y el fanatismo. ¿Se aisla y sectariza el teleserie-adicto?
Desde Star Trek hasta, digamos, Buffy Cazavampiros, el fan formaba parte de una comunidad un tanto al margen. Pero El ala oeste de la Casa Blanca o Los Soprano comenzaron una expansión del fenómeno a todos los estratos, edades, tendencias estéticas de la sociedad. De modo que hoy es imposible caracterizar al espectador de series. Es un sujeto que no se reduce a ninguna tipología.

Si tuviese que defender a las teleseries como modelo expresivo, ¿qué diría?

Que algunas de ellas, las que apuestan por cierta calidad estética, son de una complejidad narrativa que pocas obras pueden lograr.

Elija cinco teleseries desde el corazón, ¿cuáles serían? Añada el motivo de cada selección.
Supongo que las series con las que estoy más implicado emocionalmente son Dexter, Mad Men, Fringe, The Good Wife y Damages. La razón es sencilla: son obras en marcha. Estoy pendiente del próximo capítulo, de la próxima temporada. Con las obras maestras que ya han acabado, la relación pasa por la inteligencia y por el recuerdo (o la nostalgia); con las obras que siguen en pantalla, el juicio no está completo, la historia de amor o de odio con los personajes tiene vida por delante.