Los 9 puntos clave que tienes que revisar en tu vehículo antes de que acabe el año

Un mantenimiento completo incluye un repaso íntegro de los cuatro filtros y del aceite.
Un mantenimiento completo incluye un repaso íntegro de los cuatro filtros y del aceite.
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Con la bajada de las temperaturas, nuestros vehículos nos exigen una atención extra para poder funcionar correctamente. Un mantenimiento preventivo y las revisiones adecuadas pueden alargar la vida útil del vehículo y evitar averías que, además de al coche, afecten al bolsillo en plena cuesta de enero. 

Así, tal y como explican desde Confortauto, hay una serie de elementos que en invierno son más susceptibles de sufrir un fallo mecánico, bien sea por el frío, o de precisar una puesta a punto para mantener la seguridad al volante. 

  1. Neumáticos. En invierno bajan las temperaturas, nieva y llueve con más frecuencia, por lo que es habitual encontrarnos con el asfalto mojado o incluso helado o nevado cuando circulamos. Si no tienen la presión correcta o el dibujo de la goma está desgastado, pueden perder adherencia, por lo que la revisión de los neumáticos es primordial en esta época para evitar efectos como el aquaplaning. 
  2. Batería. Las bajas temperaturas pueden incrementar la posibilidad de que se descargue. Normalmente, la batería no necesita más mantenimiento que cambiarla cuando acaba su vida útil (cada 3 y 5 años). En estas fechas, lo mejor es sustituirla al menor síntoma. 
  3. Alumbrado. Es absolutamente necesario que el sistema de alumbrado funcione a la perfección en invierno, ya que gran parte del tiempo al volante transcurre en condiciones de baja luminosidad. Por lo tanto, hay que verificar que todos los faros se encienden y ajustar la altura de las luces de cruce y carretera.
  4. Líquido anticongelante. Comprobar el nivel y el color del líquido es una buena forma para detectar su eficacia. Si el líquido presenta un color vivo, ya sea amarillo, rojo o verde (los hay de distintos colores) podemos estar bastante seguros que se encuentra en estado óptimo. Si presenta un color más traslúcido o sucio, es señal inequívoca de que se ha deteriorado.
  5. Escobillas y líquido limpiaparabrisas. No hay nada más incómodo que conducir un día de lluvia con una escobilla en mal estado que deja un halo borroso sobre el parabrisas, además de peligroso. Hay que asegurarse que las escobillas están en buen estado y que hay suficiente líquido para limpiar el cristal cuando sea necesario.
  6. Sistema de climatización. Es clave para reducir la condensación en el habitáculo y desempañar los cristales, por lo que su correcto funcionamiento en esta estación cobra gran importancia. Es importante revisar que funcione en perfectas condiciones para combatir el frío y tener la máxima visibilidad posible. 
  7. Luneta térmica trasera. Su función es eliminar la condensación y el vapor que se acumula en la parte trasera, mejorando la visibilidad para dar marcha atrás, para vigilar los coches que vienen circulando y para cambiar de carril. 
  8. Suspensión y frenos. Son dos elementos clave para la estabilidad del vehículo y para la seguridad de sus ocupantes. Los amortiguadores se deben revisar cada 30.000 kilómetros, al igual que el sistema de freno. El nivel del líquido de frenos se debe cambiar entre 40.000 y 60.000 kilómetros. Un mal estado de estos componentes se traduce en frenadas más largas y el aumento de las posibilidades de sufrir un accidente.
  9. Nivel de aceite. Los lubricantes minimizan el desgaste de las piezas del motor, canalizan las partículas metálicas surgidas de ese desgaste hacia el filtro, ayudan a la refrigeración y evitan diminutas fugas en el circuito por sus propiedades sellantes. Por tanto, además de sustituirlo cuando indique el fabricante (entre 5.000 y 30.000 kilómetros, según modelo), hay que revisar su nivel con frecuencia y siempre antes de un viaje largo.
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