Linda Facci quería tener un perro, un pastor australiano, pero su marido se negó, "porque los perros son muy grandes". Frustrada, la ahora artista decidió crear su propia mascota con aguja e hilo. Y desde entonces decidió zambullirse en el mundo de las réplicas caninas. Un mundo que se ha puesto muy de moda.

Amigos de cuatro patas a los que solo les falta ladrar. Linda Facci, su creadora, no da puntada sin hilo. Su aguja y toneladas de paciencia: esas son sus herramientas. Y así, poco a poco, las mascotas en miniatura van cobrando vida.

Un trabajo minucioso que incluye recortar el pelo a la medida exacta y estudiar cada detalle de los peludos en las fotografías que sus clientes le envían. Cada una de sus adorables creaciones cabe en la palma de la mano y rondan los 300 euros. La artista asegura que no da abasto, y que la lista de espera es interminable.

Lo que empezó como una mera afición le ha permitido a Linda dejar su trabajo en una panadería en Nueva York. Ahora dedica todo su tiempo a lo que realmente le gusta, y finalmente tiene un perro, un cariñoso Yorkshire Terried llamado Cocoa, que, por su puesto, tiene su propia versión en miniatura.

It’s Tongue-Out-Tuesday 👅 #rescuedog #yorkie #bestfriend #dog

Una publicación compartida de Linda Facci (@faccidesigns) el29 May, 2018 a las 4:58 PDT