El interés en la central eléctrica de Chernóbil y Pripyat, la ciudad ucraniana donde se encuentra, se ha disparado desde que se estrenó en mayo una miniserie en HBO sobre el peor accidente nuclear de la historia. En cifras, el turismo ha aumentado un 35% con respecto al mismo periodo de 2018 y ha traido consigo a una oleada de instagramers que sacan fotos de postureo.

Bajo el hashtag #Chernobyl, en Instagram encontramos las imágenes de zonas abandonadas en las que aparecen personas sonriendo, saltando o, incluso, en ropa interior.

Según un informe de la ONU, se piensa que unas 4.000 personas perdieron la vida por la exposición a la radiación después de que una prueba de seguridad saliese mal el 26 de abril de 1986.

Aproximadamente 33 años desde que ocurrió la tragedia, Pripyat sigue deshabitado y se espera que permanezca así durante cientos de años debido a la radiación residual. Sin embargo, el sitio se abrió al público en 2011, cuando las autoridades consideraron que era seguro visitarlo.

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El guionista de la serie homónima Craig Mazin insta a los turistas a mostrar algo de "respeto". "Es maravilloso que #ChernobylHBO haya inspirado una ola de turismo en la Zona de Exclusión", escribió Mazin. "Si visitas el lugar, recuerda que ocurrió una tragedia terrible. Comportaros con respeto por todos los que sufrieron".

No es la primera vez que algunos viajeros se muestran insensibles con la historia. El museo en Auschwitz, donde se ubica uno de los varios campos de concentración judíos que construyeron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, con frecuencia tiene que tratar con turistas que sacan selfies a lo largo de las vías del ferrocarril, donde más de un millón de personas eran transportadas para ser asesinados.

La cuenta oficial del museo en Twitter recordó a los usuarios que se trata de un lugar en el que se asesinó a más de un millón de personas. Lo hizo con un mosaico de imágenes en las que se ve a los visitantes caminando sobre las vías.