Osa malaya adulta en Malasia.
Osa malaya adulta en Malasia. SERVIMEDIA

Un estudio publicado en la revista Scientific Reports de varios investigadores pertenecientes a instituciones de Alemania, Francia, Malasia y Reino Unido afirman que los osos malayos pueden imitar exactamente las expresiones faciales de otro oso poniendo "caritas", una facultad hasta ahora documentada solo en humanos y gorilas.

Los investigadores estudiaron durante más de dos años a estos osos, ejemplares conocidos científicamente como Helarctos malayanus, que se caracterizan por ser los más pequeños de todas las especies de osos y por su carácter solitario en la naturaleza.

Los osos malayos miden entre 120 y 150 centímetros de altura y pesan hasta 80 kilos. Están en peligro de extinción y viven en los bosques tropicales del sudeste asiático. Sus poblaciones están disminuyendo debido a la deforestación, la caza furtiva y a que son asesinados por agricultores por comerse sus cultivos. Cada vez se utilizan más cachorros de esta especie para ser criados como mascotas o mantenidos en cautividad para utilizar su bilis con fines medicinales chinos.

Los investigadores encontraron que los osos pueden usar expresiones faciales para comunicarse con otros de una manera similar a los humanos y los simios, lo que sugiere que otros mamíferos también pueden ser dueños de esta compleja habilidad social y, además, tienen un grado de sensibilidad social.

Marina Davila-Ross, de la Universidad de Portsmouth (Reino Unido) y autora principal del trabajo, subraya que "imitar las expresiones faciales de otros de manera exacta es uno de los pilares de la comunicación humana" y que "se sabe que otros primates y los perros se imitan unos a otros, pero sólo los grandes simios y los humanos, y ahora los osos malayos, muestran tal complejidad en su mimetismo facial".

"Debido a que los osos malayos parecen tener una comunicación facial de tal complejidad y porque no tienen un vínculo evolutivo especial con los humanos, ya que los monos son monos y no animales domesticados como los perros, estamos seguros de que esta forma más avanzada de mimetismo está presente en otras especies. Sin embargo, esto necesita ser investigado más a fondo", añade.

Davila-Ross indica que "lo más sorprendente es que el oso sol no es un animal social". "En la naturaleza es un animal relativamente solitario, por lo que sugiere que la capacidad de comunicarse a través de expresiones faciales complejas podría ser un rasgo generalizado en los mamíferos, lo que les permite hacerse camino en sus sociedades".