Según los datos ofrecidos por el portal de citas Victoria Milán, hay dos razones primordiales por las que en verano estamos más abiertos a tener una aventura fuera de la pareja. La primera es que no recibimos todo el sexo que necesitamos por parte de nuestro chico o chica, y la segunda es que el hecho de estar compartiendo 24 horas de nuestro tiempo con la pareja no sólo nos aburre, también nos saca de nuestras casillas.

Vayamos por partes. El que es infiel lo es tanto en verano como en invierno. La época del año en la que estemos no cambia mucho los hechos. Sí es cierto que puedes aprovechar los días de vacaciones con los amigos en la playa y sin pareja para que se propicien situaciones o encuentros que nunca sucederían en el caso de ir acompañados.

Evitar la monotonía

En este sentido, la idea de pasar unos días con la pareja fuera de la rutina sería una manera evitar encontronazos que pueden acabar en una aventura de sol y playa. Por otro lado, cuando una pareja cae en la rutina, los sexólogos recomiendan salir de la monotonía que la causa y buscar nuevas experiencias íntimas y sexuales en otros lugares.

En ocasiones, los estudios nos dejan una serie de datos confusos cuyas conclusiones podemos utilizar a nuestro favor o en contra del otro cuando queramos. Una persona es infiel independientemente de la situación del año, el lugar o la hora del día. Tampoco creo que el infiel lo sea por naturaleza, pues hay ocasiones en nuestras vidas que sin comerlo ni beberlo nos enfrentamos a situaciones que nos ponen al límite o hacen que cometamos una infidelidad.

Esto es como el ex fumador. Antes yo fumaba y es cierto que un café, un baño en la piscina o las copas de una noche de fiesta te pueden incitar a encender un pitillo y llevártelo a  la boca. Pero si realmente amas tu salud (llámese pareja), tienes fuerza de voluntad y además eres honrado contigo mismo, ni el momento ni las formas te harán caer en una irresponsabilidad.