Una pareja rusa comparte su casa con un puma desde hace tres años y el felino ya es parte de la familia

  • El animal fue comprado a un zoológico porque necesitaba atención médica urgente.
Aleksandr Dmitriev y Messi.
Aleksandr Dmitriev y Messi.
I_AM_PUMA / INSTAGRAM

Existen compañeros de piso extraños y luego está el caso de Aleksandr y Maria Dmitriev, una joven pareja rusa que reside en la ciudad de Penza, que comparten su vivienda con un puma desde hace tres años. 

Messi es un puma, el segundo felino más grande de América después del jaguar, de tres años. En la naturaleza es considerado un depredador, pero Messi nació en un zoológico de mascotas y ha pasado la mayor parte de su vida como un gato doméstico, por lo que ahora, básicamente, tiene el comportamiento de un gato más grande de lo normal

Por su parte, los Dmitriev son conscientes de la verdadera naturaleza de Messi y saben que puede llegar el momento en que intente hacer una demostración de fuerza para demostrar quién es el rey de la casa. Por ello, han tomado medidas de prevención.

La relación entre Messi y la pareja comenzó cuando, en 2018, estos últimos se enteraron de que había nacido un puma en el zoológico y que necesitaba atención médica. Ambos sabían que si no rescataban al animal, moriría. Pero también sabían que el zoológico no se lo iba a regalar, por lo que decidieron comprarlo y el refugio de animales aceptó.

Cuando Messi llegó a casa, tanto Maria como Aleksandr fueron conscientes de que tenían que hacer algunos reajustes en su casa. Convirtieron el pasillo en la sede del felino, cubriendo las paredes con paneles de bambú, que se adaptan mejor a sus afiladas garras y se pueden reemplazar fácilmente. Además, trajeron un gran tronco de árbol al que Messi pudiera trepar, con su propio escondite en la parte inferior.

Sin embargo, la parte preferida del puma es la ventana del baño, desde donde puede ver las interminables praderas que rodean la casa. Para adiestrar al puma, la pareja precisó la ayuda de un profesional dedicado al entrenamiento de perros que decidió hacer una excepción e incluyó a Messi en sus clases. Ahora, el puma sigue órdenes básicas como "siéntate", "ven" y "no". Incluso camina con una correa.

Para asegurar el bienestar de Messi es muy necesario el ejercicio, pero como en la vivienda no tiene espacio suficiente para ello, se hacía necesario que el animal aprendiera a caminar atado a una correa. La pareja explicó que la experiencia con Messi estaba siendo "increíblemente positiva", pero también admitieron de que vivir con un gran felino tiene sus desafíos, como por ejemplo la necesidad de disponer de carne cruda para poder alimentarlo, que supone un gasto de 600 dólares (más de 490 euros) al mes.

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