Entre fogones anda el juego

A Sara le encanta ayudar a realizar platos sabrosos en la cocina.
A Sara le encanta ayudar a realizar platos sabrosos en la cocina.
Lupi Lázaro

Cocinar con los niños en casa es una de las tareas domésticas más gratificantes que hay. Lo saben muchos progenitores, y lo corroboran muchos especialistas que aseguran que es mu recomendable introducir a los pequeños en el arte de los fogones desde su más tierna edad, porque, además de compartir tiempo de calidad con sus padres, también adquieren muchísimas habilidades.

Hay muchas maneras de involucrar a los niños en la cocina y el juego es una de las más recomendables. Paso a paso, los pequeños empiezan con cosas muy sencillas, como ayudar a colocar los alimentos necesarios para hacer un plato o los utensilios que se van a utilizar, de manera divertida, sin forzarles a nada. "Existe una técnica de aprendizaje llamada gamificación, que consiste en trasladar las mecánicas de un juego a un entorno ajeno a él, en este caso al ámbito educativo. Aplicando mecánicas, dinámicas y elementos de juego lograremos trabajar aspectos como la motivación y la cooperación. De este modo, implicamos al niño y le ayudamos en la consecución de sus objetivos mientras realiza la actividad de un modo lúdico y atrayente", indica Maite Férnandez, chef y profesora de la Escuela de Cocina Azafrán.

En cuanto a la edad aconsejable para hacer cosas concretas, es muy difícil de determinar, ya que dependerá mucho de cada niño. "Una cosa sí está clara: cuanto antes mejor, ya que favorecerá el desarrollo de sus destrezas psicomotrices y de una serie de habilidades que desde el principio pueden proporcionarles autonomía. Por ejemplo, si hablamos de cálculo y pesaje de ingredientes o de la realización de la compra les estamos enseñando a ser lógicos, a razonar ordenadamente y, de forma simultánea, les estamos educando dentro de un marco saludable en cuanto a valores nutricionales se refiere. Además, les transmitimos la idea de la colaboración en las tareas de casa, lo cual contribuye al sentido de la responsabilidad", indica Maite Fernández.

Y al hablar de los valores que se pueden desarrollar entre plato y plato hay cuestiones tan importantes como la limpieza, el orden, el compañerismo, la disciplina, la solidaridad, la honestidad, la higiene o el sentido de protección medioambiental (consumo de agua, ahorro de energía, gestión de deshechos…). "Además, se les inculca otros tan valiosos para el día de mañana como la responsabilidad o la atención y también estaremos promoviendo la conciencia de la importancia de llevar una dieta equilibrada", recalca, Fernández.

Por edades

Hasta los 4 años

Los más pequeños disfrutan en la cocina.
Los más pequeños disfrutan en la cocina.
Pixabay

Descubrir alimentos. Podemos darles alimentos para que comprueben su textura y aroma: melocotones, tomates, sal, limones, harina, kiwis, cacao, galletas, especias, etc.

Sazonar los productos.

Lavar frutas y verduras.

Aprender a recoger y limpiar mientras se realiza la elaboración.

Empezar a jugar con la masa de unas galletas, por ejemplo.

Recetas que pueden hacer: macedonia, un sándwich, canapés de colores y divertidos… "Y todo aquello que supone montaje, como puede ser decorar el plato al final con hierbas aromáticas", recomienda Maite Fernández.

De 4  a 6 años

Conforme cumplen años es importante que vayan asumiendo otras responsabilidades.
Conforme cumplen años es importante que vayan asumiendo otras responsabilidades.
Pixabay

Pueden trabajar con un mortero.

Extender mermelada, mantequilla u otras cremas en una tostada.

Cascar huevos y batirlos.

Jugar con una manga pastelera.

Pesar ingredientes.

Ayudar a darle un toque o forma simpática a las elaboraciones: seguro que los sorprendidos somos nosotros.

Recetas que pueden hacer: Guacamole, puré de patata, brocheta de verduras, champiñones rellenos y todas aquellas que incluyan las actividades nombradas anteriormente, como puede ser un bizcocho.

De 6 a 12 años

Conforme van madurando, adquieren otras competencias en la cocina.
Conforme van madurando, adquieren otras competencias en la cocina.
Lupi Lázaro

En este punto ya contamos con una mayor autonomía, por lo que:

Pueden seguir los pasos de una receta.

Pesar los ingredientes.

Preparar la puesta a punto de cualquier elaboración.

Aprender a manejar distintos utensilios: varillas, rodillos, puntillas (cuchillos pequeños), eso sí, siempre bajo estricta supervisión y después lavarlos y recogerlos.

Empezar a responsabilizarse de los tiempos de cocción y temperaturas.

Según su madurez, pueden, poco a poco, sofisticar las técnicas aprendidas.

Recetas que se pueden hacer con ellos: legumbres, verduras, pastas, arroces, guisos y pastelería, siempre y cuando se trate de elaboraciones culinarias sencillas.

A partir de 12 años

Con doce años o más ya pueden sorprendernos con sus propias elaboraciones.
Con doce años o más ya pueden sorprendernos con sus propias elaboraciones.
Lupi Lázaro

Teniendo en cuenta que hablamos de niños que han crecido entre fogones, entendemos que son metódicos, que saben alimentarse adecuadamente y que han aprendido las técnicas básicas para poder cocinar así que pueden hacerlo todo. "Y, si de verdad les gusta la cocina, investigarán por su cuenta y una vez más, nos sorprenderán. A imaginación no les gana nadie", concluye la profesora de El Azafrán.

Introducción progresiva

La introducción de los niños en la cocina debe ser progresiva, de acuerdo a su edad y capacidades. De esta forma, disfrutarán al máximo de ayudar en las tareas, pero siempre "asegurándonos de que no hay ningún riesgo para su seguridad. Y, lo más importante de todo, cuando los niños se meten en le cocina, quienes más aprenderán serán los padres, porque la persona que enseña es la que más aprende", concluye Fernández.

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