Cómo limpiar los mejillones de forma fácil y eficaz: todos los trucos

Después de descartar los que estén abiertos, rotos o con un olor desagradable, hay que limpiarlos bien. Es lo más engorroso de hacer mejillones, pero es imprescindible. Basta con limpiar la concha y retirar las barbas.
Mejillones.
Mejillones.
Josfor / iStock
Mejillones.

Con ellos se cumple ese imposible de bueno, bonito y barato. Son los mejillones y en España nos encantan. Ricos, versátiles, baratos, sanos y con su intenso sabor a mar. Al vapor, con vinagreta, con mayonesa, picantes, tigres... hay mil maneras de prepararlos.

Se calcula que el anisakis está presente en más de 30% del pescado que se consume en España. Pues con los mejillones, nada. Los bivalvos como ostras, almejas, coquinas o mejillones no hace falta congelarlos. No hay riesgo.

Pero hay que prestar especial atención a la hora de comprarlos frescos, ya que el estado en el que se encuentren puede influir, no solo en el cocinado, sino también en quien lo consume. ¿Cómo distinguir un mejillón en buen estado? La clave está en su concha.

No valen todos los mejillones

Es imprescindible que las valvas del molusco estén cerradas. De modo que debemos comprobarlo (de que se abran ya se encargará la cocción). Si hay alguno ya abierto, lo descartamos. Igualmente con aquellos que tengan la concha rotas o que desprendan un olor desagradable.

Cuando llegamos a casa, debemos tenerlos en la nevera pero no en un recipiente con agua. Se trata de mantenerlos vivos hasta cocinarlos. Nada de agua dulce ni de cerrar el recipiente herméticamente. Podemos intentar que se mantengan húmedos (que no mojados) envolviéndolos en un paño o un papel de cocina húmedo.

Mejillones del delta del río Axiós (norte de Grecia).
Mejillones.
S. LL.

Por cierto, cuidado con el tiempo. Esos mejillones que hayamos comprado en nuestra pescadería habitual debemos consumirlos antes de que pasen dos días para que no se estropeen.

Y ahora, lo más engorroso de los maravillosos mejillones: hay que limpiarlos. Para tener éxito en los fogones es imprescindible limpiar bien su concha y retirar sus barbas.

Cómo quitar barbas y limpiar conchas

Empezamos colocando los mejillones en un colador y así los enjuagamos con agua fría para eliminar la arena. Después, retiramos las barbas de los moluscos usando unas tijeras (más fácil y práctico) o un cuchillo desafilado.

Finalmente limpiamos las conchas. Usaremos un estropajo suave o el reverso de un cuchillo para raspar con cuidado. De ese modo retiraremos parásitos, bacterias, microorganismos o cualquier tipo de suciedad que puedan tener. A continuación, enjuagamos bien los mejillones bajo el grifo.

Y ya podemos cocinarlos. Con la cocción ocurre lo contrario de lo que mencionábamos antes de limpiarlos: aquellos que no se hayan abierto es mejor retirarlos, ya que es posible que se hayan muerto antes y no es aconsejable consumirlos.

Propiedades de los mejillones

Los mejillones son muy saludables y tienen un gran valor nutricional. Son muy ricos en hierro para combatir la anemia; contienen antioxidantes como la vitamina C; y su fósforo ayuda a cuidar huesos y dientes.

Son una gran fuente de proteínas, su aporte por cada 100 gramos es de 12%. Con respecto a las vitaminas, además de la C, nos aporta un gran contenido en vitamina B12, D, E y K. Los mejillones tienen mucho selenio, otro gran antioxidante, manganeso y omega 3.

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