Lehmann convierte el sueño del Villarreal en una pesadilla

El Villarreal despertó de su sueño de la forma más abrupta y dolorosa. En un partido que será recordado durante mucho tiempo, el equipo castellonense falló un penalti en el minuto 89 que hubiera supuesto la prórroga y la posibilidad de apurar el sueño hasta el fin. Pero no fue así: Lehmann paró el penalti lanzado por Riquelme y El Madrigal se inundó de lágrimas.
El jugador argentino del Villarreal Juan Román Riquelme muestra su desilusión tras ser eliminado por el Arsenal (EFE).
El jugador argentino del Villarreal Juan Román Riquelme muestra su desilusión tras ser eliminado por el Arsenal (EFE).
Agencias

Jens Lehmann, un portero sin muchio pedigrí, fue el encargado de despertar al Villarreal de su sueño de la forma más abrupta y dolorosa posible.

Corría el minuto 89 y el árbitro pitó un penalti a favor del Villarreal por un empujón a José Mari dentro del área.

Entonces el resultado era 0-0. El Villarreal estaba eliminado. La desesperación y la ansiedad se habían apoderado del equipo castellonense y ya nadie apostaba por él.

Pero el árbitro pitó penalti. El encargado de lanzarlo fue Riquelme, un seguro de vida en estas lides.

Pero Riquelme falló y esta noche fatídica quedará grabada para siempre en la memoria de los aficionados del Villarreal y de muchos aficionados españoles.

La gloria de los vencedores

Con el tiempo el recuerdo no será malo. Esta noche no ganó el Villarreal pero el fútbol sí. El fútbol demostró por qué es el deporte más popular del mundo: porque remueve emociones y sentimientos y porque a veces reserva al perdedor la gloria de los vencedores.

Eso fue lo que le pasó al Villarreal: cayó con toda la dignidad y toda la gallardía del mundo.

El partido fue intenso, complicado y difícil para el Villarreal. Los castellonenses lo intentaro todo pero el Arsenal llegó a El Madrigal con una idea clara: defender.  

Fueron los villarrealenses los que llevaron la batuta todo el partido, disfrutaron de las únicas ocasiones de gol del partido.

El Villarreal superó prácticamente en todo al Arsenal salvo en una cosa, pero la más importante: el marcador.

Las intenciones de ambos equipos se vieron desde el primer minuto: el Villarreal a la carga, pero mirando de reojo a su rival y el Arsenal a conservar el tesoro que en forma de gol había conseguido en la ida y apostado en busca de su mortal contragolpe.

Así, el equipo del francés asumió el papel que se preveía. Con un único punta -Thierry Henry-, cedió el balón a su rival, pero con la intención de largar algún balón arriba con el que algún cañonero pudiera torpedear al 'submarino amarillo'.

Anular a Riquelme

Al igual que en la ida, Arsene Wenger dispuso de un centro del campo poblado con una misión clarísima: anular a Román Riquelme, sabedor de que controlado el 'comandante' argentino las opciones de éxito de su rival descendían muchos enteros.

Al cuarto de hora, el Villarreal se había hecho con el partido. Con un dominio territorial total se fue en busca de ese gol que abriese el camino hacia la final de París, si bien las ocasiones claras de gol ante la meta del alemán Jens Lemann fueron escasas en esos momentos.

Perdida la ebullición inicial del equipo del chileno Manuel Pellegrini, apareció la figura del español Cesc Fabregas en el centro del campo de los 'gunners', bien acompañado en labores más grises por su 'escudero' Gilberto Silva. El organizador catalán se echó el equipo a la espalda. Por él pasaban casi todos los balones del conjunto londinense y logró, en gran medida, desatascar el medio campo.

Sin embargo, cuando el partido se acercaba al intermedio el Villarreal se rehizo y llegaron las aproximaciones y ocasiones más claras de los locales a la portería inglesa.

El Arsenal andaba algo dormido y ansiaba que sonase la campana cuanto antes ante las andanadas de su última hora de su rival, incluido un envenenado lanzamiento de falta directa de Riquelme.

La salida del Villarreal después del descanso volvió a ser explosiva.

El mexicano Guille Franco tuvo dos excelentes ocasiones de batir a Lehmann, pero en ambos casos, el primero de ellos antes de cumplirse el primer minuto del segundo periodo, salieron ajustadas a los palos.

El Villarreal de las grandes ocasiones estaba sobre el terreno de juego y se fue decidido al ataque.

Pellegrini dio entrada a José Mari Romero por Josico para jugarse ya el todo por el todo ante un Arsenal que se había encomendado a su férreo y siempre ordenado sistema táctico.

Pertrechado en torno a Lehmann el Arsenal se defendía con todo y buscaba de paso una contra que pudiera culminar Henry, muy vigilado toda la noche por los centrales del Villarreal.

Pero el partido tuvo la emoción de las grandes citas hasta el final.

El Villarreal dispuso de la opción de forzar la prórroga con un penalti cuya resolución enmudeció el estadio al detener Lehmann el lanzamiento de Riquelme.

Era el minuto 88, y el sueño del Villarreal acabó, si bien, la gesta del 'submarino amarillo' perdurará en el tiempo al codearse con los más grandes de Europa durante todo un año.

 Ficha del partido

Villarreal (0): Barbosa, Javi Venta, Peña, Quique Alvarez, Arruabarrena (Roger, m.81), Josico (José Mari, m.63), Senna, Riquelme, Sorín, Franco y Forlán.

Arsenal (0): Lehmann, Eboué, Touré, Campbell, Flamini (Clichy, m.9), Gilberto, Hleb, Cesc Fabregas, Ljungberg, Reyes (Pirés, m.69) y Henry.

Árbitro: Valentin Ivanov (RUS). Sin tarjetas.

Incidencias: partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones disputado en el estadio de El Madrigal ante 23.000 espectadores. Terreno de juego en perfectas condiciones.

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