Gol de Morata
Álvaro Morata celebra uno de sus goles al Leganés. EFE

Salió el Real Madrid en Leganés con un equipo plagado de jugadores menos habituales, pero pese a ello no falló (2-4), y aun con la presión de la victoria justo antes del Barça, se llevó los tres puntos que le mantienen como líder de la Liga justo antes del durísimo partido ante el Atlético de Madrid de este sábado.

El conjunto blanco tiene un fondo de armario tan brutal, que se puede permitir el lujo de salir con todo suplentes en la parte ofensiva (de Casemiro para arriba) y dejar el partido casi sentenciado en solo 22 minutos. No sacó Zidane a la BBC, ni tampoco a Kroos y Modric, pero sus sustitutos demostraron que son escuderos de auténtico lujo,

Comenzó con personalidad el Leganés, pero pagó cara su ambición cuando una pérdida de balón la recogió Asensio en campo propio, se recorrió casi todo el campo salvando a cada rival que se encontró a su paso y, ya en el área, regaló el gol a James, que no tuvo más que empujar el esférico.

El tanto dejó tocado a los locales, y en un córner llegó el segundo, cuando Morata superó, con una vaselina de cabeza, a Iago Herrerín para hacer el segundo de los blancos apenas tres minutos después del primero.

El festival ofensivo de los blancos fue completo cuando Kovacic se sacó un maravilloso pase entre líneas para encontrar a Morata, quien no perdonó ante el portero con un derechazo a la escuadra.

Parecía el partido sentenciado con ese 0-3, pero el Lega, que nunca se rindió, tiró de orgullo. Una internada de Rico puso el balón en el área y el más rápido fue Pires, que no tuvo más que empujar al fondo de la red en el minuto 32 y, solo tres después, en un córner llegó el 2-3 cuando Luciano aprovechó una indecisión de la zaga blanca.

El Madrid salió dispuesto a sentenciar tras el descanso, y el tanto llegó pronto. A la salida de un córner, Morata remató, el balón tocó en las manos de Mantovani y acabó convirtiéndose en el cuarto de los blancos.

El partido entró entonces en una fase de dominio alterno, con un Madrid que trató de controlar más el balón y que tuvo varias ocasiones al contragolpe, pero la más clara la desperdició Kovacic al errar al ejecutar una vaselina.

Llegó también el Leganés en alguna ocasión, pero el tanto que le hubiera metido en el partido no se produjo, y el Real Madrid acabó logrando una cómoda victoria que le deja líder con dos puntos de ventaja sobre el Barça y un partido menos.