Supercopa
Baskonia y Barcelona se enfrentaron en la primera semifinal de la Supercopa. EFE

Kirolbet Baskonia y Real Madrid reeditarán la última final de la Liga Endesa en la Supercopa. El equipo vitoriano se metió en la final al derrotar (76-79) al FC Barcelona Lassa, que a punto estuvo de culminar su remontada tras perder por 20. El Real Madrid, por su parte, se deshizo con autoridad de Mombus Obradoiro (61-81).

El Baskonia estuvo por delante casi todo el partido. Desde el 10-5 a favor del Barça, se comenzó a despegar en el segundo cuarto gracias a su gran defensa y una buena circulación de balón en ataque, para buscar buenas posiciones de tiro, sobre todo en las esquinas. Cuando se llegó al descanso, el partido parecía resuelto (27-46).

El Barça pagó su debilidad en el juego interior y su falta de consistencia en general. En el primer tiempo se vio a un equipo por definir, sin personalidad ni demasiadas ideas. Pese a todo, no se desconectó. Reaccionó tras el descanso, lo que le permitió llegar al último cuarto a sólo diez puntos (56-66).  Si en el primer tiempo tuvo a Claver y Kuric como hombres claves, en el segundo el más inspirado fue Oriola, que junto a la mejora defensiva del equipo ayudó a limar la diferencia.

El Barça no llegó a ponerse por delante

A 3:52, el Barça se colocó a cuatro. Un triple de Kuric le colocó a uno (72-73), con tres minutos por delante. Baskonia sacó el carácter y Singleton supo cómo las gastan los jugadores altos de su rival. Primero Granger y Shengelia aprovecharon un despiste defensivo suyo. Luego Poirier le colocó un tapón espectacular al que siguió una canasta de Granger (72-79).

A 10.6 segundos del final y con balón para el Barça, el marcador seguía apretado (76-79). Kuric tuvo un tiro lejano para forzar la prórroga, pero esta vez no acertó.

El Real Madrid, implacable tras el descanso

Con la intimidación de Tavares más Llull y Randolph lanzados en ataque, el Madrid comenzó lanzado (12-20 en el primer cuarto). Mombus reaccionó en el segundo, con mejor defensa y algo mejor en ataque, sobre todo en triples.

Sirvió para que el Madrid no siguiera aumentando su ventaja, aunque daba la sensación de que jugaba al trantrán y en algún momento con falta de concentración. Tras el descanso (34-40), regresó del vestuario en su versión más implacable, con un parcial de 4-15. Rompió a jugar, secó al Obradoiro y, a falta de un cuarto, el partido estaba sentenciado (42-68).

El Madrid se volvió a relajar en el tramo final, en el que Obradoiro le hizo encajar un parcial de 13-0 (59-76), algo que no gustó nada a Pablo Laso pero no hizo peligrar la victoria blanca.