No sólo se vive del mar

El ‘Desafío Español’ dedica cada día una hora y media a entrenar en el gimnasio desde las ocho de la mañana.
El equipo, durante unos entrenamientos.(Nico Martínez / Desafío Español)
El equipo, durante unos entrenamientos.(Nico Martínez / Desafío Español)
La recta final hacia la 32.ª Copa del América prosigue y los once equipos participantes acumulan energía para embarcarse a ganar... si el viento respeta a la competición. Durante la actual Copa Louis Vuitton, cada sindicato navega en dos regatas –o flights– de uno contra uno al día, excepto el equipo que descanse.

Lo mismo ocurrirá entre el 25 de abril y el 7 de mayo, cuando se dispute la segunda vuelta. Los cuatro mejor situados hasta entonces lucharán en las semifinales (14-25 de mayo) por convertirse en los dos que pasen a las finales, del 1 al 12 de junio, de donde saldrá el vencedor de la Louis Vuitton y desafiante del Alinghi suizo. Estos últimos navegarán en la 32.ª Copa América por proclamarse nuevo defender o consolidar su liderazgo, respectivamente.

Para ello, los regatistas se han preparado durante los últimos tres años. Ahora es el momento de demostrar el resultado de los intensos entrenamientos diarios que, sin competición, comienzan a las ocho de la mañana y no terminan hasta las 17 horas.

En la base del Desafío Español la jornada laboral de los tripulantes comienza con una hora y media de gimnasio todos los días. En las propias instalaciones del equipo, cada navegante realiza los ejercicios más acordes a la posición que ocupa en el barco, siempre supervisados por Miguel Moret, el fisioterapeuta. Tras una reunión de planificación, los desafiantes españoles salen a alta mar en el ESP-97 y ESP-88 y se preparan en regatas de Match Race –modalidad de la Copa del América–, prueban las velas y la mecánica de los barcos.

Competición interna

La dinámica del resto de challenguers es similar. Los italianos de Luna Rossa alternan los ejercicios de fuerza con los aeróbicos en el gimnasio, donde trabajan de 8 a 9,30 horas, justo antes de reponer fuerzas con el desayuno para programar la jornada y salir a navegar en el campo de la competición.

En la base suiza, sin embargo, la preparación se prolongará hasta la gran final, ocasión para la que se reserva el equipo ganador en Auckland 2003. Mientras, el Alinghi, el barco defender, organiza una competición interna que decidirá los 17 tripulantes y la embarcación que regateará en el desafío final. Pero si no hay regata,  descanso forzado.

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