Xhaka y Shaqiri
Xhaka y Shaqiri celebraron sus goles contra Serbia con una reivindicación política. EFE

Granit Xhaka y Xherdan Shaqiri anotaron los dos goles que dieron la victoria a Suiza frente a Serbia (1-2) en el segundo partido de la fase de grupos del Mundial de Rusia. Además de los goles, que ya de por sí eran importantes para los helvéticos, la forma de celebrarlos va a traer mucha cola.

Ambos festejaron de igual manera: brazos cruzados al pecho con las manos abiertas. No fue difícil para nadie darse cuenta de lo que simbolizaban: el águila de dos cabezas de la bandera de Albania. Los dos futbolistas son de origen albanokosovar, una de las zonas más duras del conflicto de los Balcanes.

El padre de Xhaka fue un preso político que estuvo 3 años y medio encarcelado por participar en manifestaciones contra el gobierno. Cuando salió a principios de los 90, se exilió a Suiza con su familia, donde nació el hoy jugador del Arsenal en 1992. Un año antes nació en Gnjilane, Kosovo, Shaqiri, justo antes de que estallara la guerra. El exilio para ellos también fue obligado, y acabaron en el país helvético.

Celebrar con el símbolo de Albania sus goles ante Serbia en Kaliningrado fue una manera de recordar el conflicto y a sus seres queridos, pero no sólo hacia ellos. También es un mensaje directo hacia la propia Rusia y el gobierno del Kremlin de Vladimir Putin, a quien acusan de estar agitando el avispero de la zona de los Balcanes de nuevo.

Estas reivindicaciones les puede costar muy caro a los dos jugadores. La FIFA prohibe expresamente toda celebración, gesto, mensaje o declaración que tenga connotaciones políticas, por lo que tanto Xhaka como Shaqiri podrían ser castigados de oficio y perderse, si se clasifica Suiza, al menos los octavos de final del Mundial.