Saúl
Saúl Ñíguez.c Luis Grañena

“Pasaron cosas extradeportivas. Me robaban botas, comida, me pusieron un castigo de no poder pisar Valdebebas durante dos semanas por cosas que yo no había hecho...” Saúl Ñíguez aún recuerda con dolor su paso por la cantera del Real Madrid. En una comentadísima entrevista en el diario 'El Mundo', se explayó sobre lo que considera malos tratos. El fútbol le viene de sangre. Los Ñíguez son una estirpe de buenos futbolistas. Desde su padre, Boria, hasta sus dos hermanos, Jony y Aarón, que se siguen picando cuando alguno hace un gol y los otros no.  “En el campo de fútbol te pueden silbar, criticar, ponerte a parir, pero que nadie diga que no te dejas la piel en el campo", le dijo su padre antes de abandonar el hogar familiar.

Se sale del estereotipo del común de los futbolistas. Ese sufrimiento infantil ha forjado un carácter indomable, rebelde. Es mítica su anécdota siendo jugador del Rayo Vallecano, durante la temporada 2013-2014. El equipo, que tenía partido por la tarde, estaba corriendo por la mañana. Saúl aligeró el paso y uno de los veteranos le dijo que se lo tomara con calma. “Esta tarde, si tienes algún problema, me pasas a mí la bola”, le replicó. También es especial para vincularse públicamente con aquellas causas que le parecen importantes. Le encantan los niños y se imagina profesor de Educación Física de no haber llegado a la élite.

Un tatuaje inspirador

Comprometido y físicamente portentoso, o sea todas las virtudes que pueden encandilar a Diego Pablo Simeone, su crecimiento en el Atlético ha sido vertiginoso. Fue al cambiar al Atlético de Madrid cuando su carrera comenzó a despegar. El momento más duro de su trayectoria lo vivió en un partido ante el Bayer Leverkusen en 2015, cuando sufrió un golpe en el riñón que le ocasionó dolores durante varios partidos. El colchonero se planteó incluso extirparse el riñón, pero con la ayuda del 'Mono' Burgos desechó la idea yse tatuó una frase en la muñeca izquierda, la que besa para celebrar los goles: “La fuerza no proviene de la capacidad corporal sino de la voluntad del alma”.

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