Raúl, cabizbajo, mientras los jugadores del Recreativo señalan al cielo
Raúl, cabizbajo, mientras los jugadores del Recreativo señalan al cielo (Alberto Martín/EFE) Agencias

La Federación decidió que el Real Madrid-Recreativo se jugara pese a los cuatro aficionados del equipo onubense que habían fallecido horas antes en la carretera.

El equipo madridista donó a sus familiares la recaudación; el onubense les homenajeó con un partido soberbio, humillando al poderoso rival y ninguneando al mejor jugador del mundo. Vaya día el de Cannavaro.

Sobre el césped se vio el reflejo de la temporada.

El Recreativocogió el balón y el Madrid ni lo olió; falló la primera ocasión pero en la segunda, Sinama rompió a Cannavaro y 0-1.

¿Y el Madrid? Nada. La segunda parte repitió argumento. Esta vez, un eslalón de Uche acababa con Cannavaro sin cintura y el balón en la red.

Viqueira terminó pordesnudar con el tercero a un equipo muy triste, despedido con pañuelos por el poco público que aún aguantaba el suplicio. Mientras, el Recre miraba al cielo.