Sergio Ramos.
Sergio Ramos. EFE

Al filo del descanso del partido entre Barcelona y Real Madrid, el equipo culé protestó una agresión de Sergio Ramos sobre Leo Messi, en la que no entró el VAR después de que Undiano Mallenco, el colegiado del encuentro, decidiera poner fin a los primeros 45 minutos.

Fue una pelota dividida en la que el camero se anticipó, pero después de superar al argentino le propinó un golpe en el labio al capitán blaugrana, que se quedó tendido en el terreno de juego.

Los futbolistas del Barcelona protestaron con vehemencia la jugada, y el propio Leo Messi mostró un tremendo enfado con el capitán blanco, no aceptando sus disculpas y encarándose con él, muy molesto tras la acción.

Al término del encuentro, Sergio Ramos, en los micrófonos de Movistar Plus, aseguró que el golpe "no había sido a propósito", y que la acción debía quedarse "dentro del terreno de juego".