Ariana Kukors
Una imagen de la nadadora estadounidense Ariana Kukors. YOUTUBE

En pleno huracán por el escándalo de abusos sexuales cometidos por Larry Nassar, médico del equipo olímpico de gimnasia de Estados Unidos, un nuevo escándalo del mismo calibre ha estallado en Norteamérica. La exnadadora Ariana Kukors, campeona del mundo de 200 estilos en Roma 2009, ha revelado que sufrió durante años los abusos de su entrenador, Sean Hutchison, incluso cuando era menor de edad, recoge Marca.

Todo empezó cuando, con 13 años, a Ariana Kukors, una promesa de la natación americana, se le asignó a Sean Hutchison como entrenador, en el King Aquatic Club de Seattle. Kukors explicó que Hutchison era una persona "agradable, querida, carismática" y que con 15 años, le regaló un móvil a través del cual empezó a mandarle mensajes de texto cada vez más íntimos. Ariana tenía esa edad cuando una vez, a solas, Hutchison le preguntó si llevaba ropa interior.

Posteriormente, y aprovechando su posición de poder, comenzaron los abrazos demasiado largos, los mensajes constantes, los besos y los tocamientos, pese a que el entrenador tenía 18 años más que ella. Con 17 años, la relación se volvió sexual y Hutchison aprovechó que Ariana tenía que elegir universidad para manipularla y convencerla de que se uniera a la de Washington, donde él era técnico.

El problema para Ariana es que los abusos iban aparejados con sus éxitos deportivos y ello le dificultaba salir de ese círculo. Tras ser campeona del mundo, pudo acudir a California, pero tras poco más de un año de paz, The Washington Post reveló que Hutchison tenía una relación con Kukors. La federación estadouniense inició una investigación, pero se cerró porque la nadadora mintió para encubrir al entrenador.

Durante los Juegos de Londres 2012, Hutchison le pedía a Kukors que le enviara fotos desnuda a diario. Al volver de Londres, la relación se hizo más insostenible y en 2013 cortó su relación con el técnico. Rehizo su vida y se casó, pero ahora, años después, ha decidido romper su silencio: "Es hora de cambiar la forma en que hablamos de abuso sexual, la forma en que respondemos al abuso sexual y la forma en el que el sistema entiende y previene el abuso sexual", dice.

El Departamento de Seguridad Nacional está inevstigando ahora a Hutchison, que ya ha alegado que su relación con Kukors fue consentida y cuando ella ya era mayor de edad.