Poco público y polémicas sobre la homosexualidad en los Mundiales de Moscú 2013

  • Sólo Yelena Isinbáyeva fue capaz congregar a un buen númerp de aficionados rusos en el estadio Luzhniki.
  • Precisamente la pertiguista rusa protagonizó el momento más polémico de la cita, cuando defendió la legislación en contra de los homosexuales de su país.
  • Críticas a la organización de los eventos por coincidir entregas de medallas con algunos de los concursos.
Panorámica del estadio Luzhniki de Moscú durante una de las clasificatorias de los 800 metros masculinos.
Panorámica del estadio Luzhniki de Moscú durante una de las clasificatorias de los 800 metros masculinos.
EFE

Los Mundiales de Atletismo de Moscú finalizaron en medio de arduas polémicas sobre la asistencia de público a las competiciones así como las impactantes declaraciones de la pertiguista rusa Yelena Isinbáyeva referentes a la homosexualidad.

"Esto está muerto, no hay ambiente", afirmó el atleta de campo y pista dominicano Félix Sánchez tras disputar el pasado lunes su eliminatoria.

Varios deportistas, sobre todo aquellos que participaron en las sesiones matinales durante los primeros días de las competiciones, han confesado regresar de Moscú con el mal sabor de boca por la falta de interés de los rusos hacia el evento.

"Son pocas las personas que han entrado en el estadio (de Luzhniki), y más cuando fue la maratón de las mujeres. Al llegar las mujeres al estadio había muy poca gente. Es algo que se habla entre los deportistas", comentó Miguel Angel Almachi, corredor de maratón ecuatoriano.

Explicó que "algunos quieren ver el estadio lleno, porque el ánimo de la gente también nos anima a nosotros".

El atleta de decatlón alemán Michael Schrader, quien obtuvo la plata en este campeonato comentó a los medios: "Antes de la prueba de saltos de altura pensé que estaba en un entrenamiento. Había como 20 personas y nadie aplaudió".

Sin sorpresas

El presidente de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF), Lamine Diack, aseguró al principio que no le cogió por sorpresa tal nivel de interés en Rusia por la competición.

"Cuando estuve en Rusia en abril me fijé en que había mucha promoción de (la Universiada de) Kazán, de (los Juegos Olímpicos de invierno 2014 en) Sochi, pero no vi nada de los Mundiales de Atletismo. Entonces, ¿qué esperaban?", declaró Diack.

Agregó que el atletismo no es comparable al fútbol y necesita una campaña de promoción adicional: "Hacía falta publicidad, pero no la hubo. Llamé la atención de los organizadores sobre esto".

Sin embargo, tres días antes de la clausura de los Mundiales Diack aparentemente notó la creciente afluencia de público al estadio y suavizó el tono: "En un principio tuvimos ciertos temores sobre la asistencia".

El presidente de la Federación de Atletismo en Rusia, Valentín Balajnichiov, salió al paso de las críticas alegando que la asistencia de público en Moscú ha sido más alta que en Daegu (Corea del Sur) y que el estadio de Luzhniki es más grande que el surcoreano.

"Por la mañana, iban unas 15.000-20.000 personas y por la tarde, unas 65.000-70.000", aseguró el funcionario.

En realidad, las sesiones vespertinas parecieron contar con más público, las gradas del estadio se vieron llenas, sobre todo durante los últimos tres días de las competiciones.

Animaron sobre todo los aficionados de Ucrania, vestidos con los colores de la bandera nacional.

Cuestión de perspectiva

Javier Guerra, corredor de maratón español, dijo: "Yo creo que ha venido gente. Lo que pasa es que el estadio es muy grande y parece que hay menos gente. Cuando saltó Isinbáyeva, había un alto nivel de entrada. También es verdad que es la deportista más popular de Rusia".

Efectivamente, Isinbáyeva, ha saltado estos días a las portadas de la prensa rusa y más de la internacional pero por algo más que sus logros deportivos.

Sus declaraciones sobre la homosexualidad ensombrecieron el campeonato pese a que más tarde la campeona y plusmarquista mundial de pértiga aseguró que sus palabras en apoyo de la Ley contra la propaganda homosexual vigente en Rusia fueron malinterpretadas.

"El inglés no es mi lengua nativa y creo que pude ser malinterpretada cuando hablé. Lo que quise decir es que la gente debería respetar las leyes de otros países, sobre todo cuando están de visita", afirmó el pasado jueves Isinbáyeva en una breve nota.

Un día antes criticó el gesto de la atleta sueca Emma Green, que compitió con las uñas pintadas con los colores del arco iris en apoyo a la comunidad gay de Rusia.

"Es una falta de respeto hacia nuestro país, hacia nuestro ciudadanos, porque nosotros somos rusos. Tal vez somos diferentes a otros europeos, pero tenemos una ley que hay que respetar", afirmó la pertiguista.

Organización, en el punto de mira

Además, la organización de los eventos también ha recibido muchas críticas, sobre todo en las redes sociales.

Y es que muchas de las entregas de medallas coincidieron en el tiempo con algunos de los concursos. Esto motivó que la producción de televisión tuviera que elegir y dejar de emitir parte de la competición.

Ocurrió el sábado con el concurso de salto de altura femenino. Durante su desarrollo, se celebraron entregas de medallas y series del 800, por lo que los espectadores españoles apenas si pudieron ver saltar a Ruth Beitia, que ganó un bronce, cuya celebración, por cierto, tampoco se pudo ver.

La sombra del dopaje

Antes de que dieran comienzo los Mundiales, el mundo del atletismo se vio ensombrecido por los positivos de los jamaicanos Asafa Powell, Sherone Simpson y Nesta Carter, además del positivo del estadounidense Tyson Gay.

El propio Usain Bolt se vio salpicado y dijo públicamente que estaba limpio.

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